NACIONALES
21 de febrero de 2026
La clase media en terapia intensiva: Heterogeneidad, endeudamiento y la caída de un mito argentino
Un estudio revela que para ser considerado "clase media baja" se necesitan ingresos por más de $2,4 millones. En Corrientes, la brecha entre los salarios reales y el costo de vida mínimo proyecta una sombra de precarización sobre miles de familias.
Argentina siempre se jactó de su clase media como un rasgo distintivo en Latinoamérica. Sin embargo, ese motor central del consumo hoy se está "derritiendo". Según el último informe de la consultora Focus Market, la categoría de "clase media" ha dejado de ser uniforme para convertirse en un mosaico de realidades muy distantes entre sí.
Los números de la brecha
Para no caer del escalafón, una familia de clase media baja necesita hoy $2.461.628. En este estrato, el ahorro es inexistente y el 50% de los ingresos se destina exclusivamente a alimentos y vivienda. En el otro extremo, la clase media alta requiere más de $11,6 millones para mantener estándares que incluyen educación privada, salud prepaga de alta gama y capacidad de inversión.
El impacto en el bolsillo correntino
Al cruzar estos datos con la realidad local que venimos analizando en "El Diario de la Éxito", el panorama es alarmante. Si el umbral de la clase media baja está en los 2,4 millones, el trabajador promedio de Corrientes —especialmente el docente, cuyo sueldo remunerativo ronda los $646.000— ya ha sido desplazado de esa categoría hacia la vulnerabilidad.
Del ahorro al crédito
El informe destaca que mantener el estándar de vida dejó de ser una cuestión de planificación para depender del crédito. Las familias se endeudan para cubrir gastos corrientes, incluso en el supermercado. El gobierno de Javier Milei ha profundizado esta dinámica regresiva, acelerando la sustitución de empleo formal por modalidades más frágiles como el monotributo o el trabajo de plataformas.
La clase media ya no describe una realidad única; hoy es el relato de un segmento que lucha por no hundirse mientras los servicios públicos, la salud y la educación suben por encima de cualquier paritaria.
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