OPINIÓN

26 de enero de 2014

De halcones y palomas

Por. Luis Alarcón

"El intendente Fabián Ríos está dispuesto a imprimirle un carácter ejecutivo a su gestión al frente del Municipio capitalino siguiendo el mismo camino que su antecesor Camau Espínola, pero añadiéndole una cuota de solvencia política que al medallista olímpico aún le falta desarrollar."

El intendente Fabián Ríos está dispuesto a imprimirle un carácter ejecutivo a su gestión al frente del Municipio capitalino siguiendo el mismo camino que su antecesor Camau Espínola, pero añadiéndole una cuota de solvencia política que al medallista olímpico aún le falta desarrollar.
Esa ejecutividad es observable a simple vista. La repavimentación de calles céntricas o la pavimentación de arterias barriales continúan sin pausa; la guerra a los minibasurales no se detiene, aunque debe admitirse que es una ardua tarea para cualquier gestión municipal. Se puede combatir una falencia o sancionar determinada infracción; pero revertir una cultura es más complicado.
Pero no se trata sólo de acciones externas. Las habilitaciones comerciales registraban un alto grado de morosidad. Pues bien: la gestión Ríos puso en marcha un plan para destrabar ese bloqueo y de paso, sanear un foco de corrupción que era vox populi en el folclore de la Ciudad.
Otro paso significativo fue meter la lupa a fondo y en todos los rincones del ámbito comunal para determinar el número exacto de los trabajadores que revistan de uno u otro modo en la nómina salarial. Más allá del dato cuantitativo, la administración fabianista quiere conocer la calidad del trabajo que cada uno realiza.
Se trata de un paso esencial para organizar un más eficiente despliegue de las tareas y, de paso, hacer más productivas y equitativas las negociaciones paritarias que se avecinan como una verdadera novedad en el mundo laboral de la Provincia.

CHAMAMÉ POLÉMICO

En la semana transcurrida, con la caída del telón de la 24ª edición de la Fiesta Nacional del Chamamé, Corrientes volvió a consolidar su impronta cultural, que le otorga una identidad indiscutible en el espectro nacional. Coyunturalmente, no dejó de filtrarse el tufillo de la política y de otras cuestiones de orden moral o antropológico.
Desde la óptica oficial y en boca del propio Gobernador, no faltaron nuevos reproches al Gobierno nacional por falta de apoyo financiero para la Fiesta, reproche que se hizo extensivo incluso a algunos sectores privados. Desde el lado de enfrente se hizo referencia a cierto tipo de censura hacia uno de los animadores emblemáticos del tradicional festival, como lo es el veterano locutor chaqueño Alfredo Humberto Norniella.
En este último caso se habló de algún pase de factura por el lineamiento periodístico que había adoptado el Canal 9 de Resistencia (donde Norniella se desempeñaba hasta su jubilación) durante la última campaña electoral. Pero ese argumento caería por su propio peso, dado que es bien sabido que las decisiones sobre contenidos corresponden a los niveles empresarios de los medios y no a sus trabajadores.
En  cuanto a cuestiones de otra índole, la polémica sobre algunas figuras que el Ballet Oficial de la Provincia puso en escena (por caso, el mítico Kurupí y la Virgen de Itatí) osciló entre el escándalo, la picaresca, el humor, el amago de censura, un pedido de disculpas, las explicaciones ofrecidas y un intenso trasiego de argumentaciones, que siempre le dan color al debate en torno al ser correntino.

AGUA Y NAFTA

Fue la semana en que el gobernador, Ricardo Colombi, regresó de sus vacaciones de 15 días. Tal vez para darse a sí mismo un período de readaptación, o por los arduos calores récord registrados, o vaya a saber porqué razón, el primer mandatario decidió atender los asuntos de gobierno directamente en su domicilio durante esta primera semana de gestión, sin pisar la Casa de Gobierno.
Con el retorno de Colombi y casi sin tiempo para pasarle un parte detallado de novedades, particularmente las vinculadas al diálogo institucional con la oposición, el ministro, Carlos Vignolo se acogió rápidamente a su propio período de descanso.
Quien, en cambio, permaneció firmemente montando guardia en su puesto fue el ministro de Hacienda y Finanzas, Enrique Vaz Torres, quien no descuida ni por un instante su misión de llevar al día los números de la Provincia. Él fue quien le acercó al Gobernador esas cifras actualizadas, entre las que figuraban deudas de municipios para con el erario provincial.
Ante esos datos y las propias necesidades financieras que se le avecinan a la Provincia, el primer mandatario provincial dio la poco simpática orden de retener los recursos de coparticipación federal y provincial a dos comunas que simbolizan como nadie la vereda opositora: Capital y Mercedes.
El secretario general Vignolo (por orden del propio Colombi) había comenzado a arrojar agua al fuego levantado entre el Municipio capitalino y la Casa de Gobierno; pero el Gobernador, inesperadamente, le arrojó nafta a ese mismo fuego, reavivándolo.
Según Fabián Ríos, hay un ala dialoguista del Gobierno y un ala que él denomina "kamikaze". Cree que Ricardo Colombi se inclinó hacia esta última.
En un contexto nacional no menos ajetreado, los correntinos se preguntan si el cielo de Corrientes se poblará de vuelos de halcones o de palomas.

Fuente:www.diarioellibertador.com.ar

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