Una pelea entre dos jóvenes terminó con uno de ellos hospitalizado. El agresor está demorado.

Una lar­ga ene­mis­tad ha­bría si­do la cau­san­te de un al­ter­ca­do en­tre dos mu­cha­chos. Uno de los in­vo­lu­cra­dos ata­có con un ar­ma de fue­go.
En la ju­ris­dic­ción de la co­mi­sa­ría Do­ce se re­gis­tró un he­cho gra­ve en­tre dos per­so­nas, quie­nes al pa­re­cer ten­drí­an di­fe­ren­cias de vie­ja da­ta.
Se­gún da­tos pro­por­cio­na­dos por fuen­tes po­li­cia­les, un mu­cha­cho de ape­lli­do Bor­da de­ci­dió lle­gar has­ta el do­mi­ci­lio de su fiel ene­mi­go, iden­ti­fi­ca­do co­mo Pa­che­co.
Tras re­ci­bir in­sul­tos, es­te úl­ti­mo sa­lió de su do­mi­ci­lio, sin me­diar pa­la­bras y efec­tuó un dis­pa­ro.
El pro­yec­til in­gre­só por la ca­de­ra de Bor­da y se alo­jó en los tes­tí­cu­los.
Ve­ci­nos que pre­sen­cia­ron el he­cho lla­ma­ron al ser­vi­cio de emer­gen­cias.
El mu­cha­cho que­dó ten­di­do en la ca­lle. Fue tras­la­da­do al Hos­pi­tal Es­cue­la.
El mé­di­co que re­ci­bió al hom­bre de­ci­dió no re­a­li­zar la co­rres­pon­dien­te ope­ra­ción qui­rúr­gi­ca al ver el es­ta­do de in­fla­ma­ción de los ge­ni­ta­les, has­ta que la si­tua­ción me­jo­re. Al to­mar co­no­ci­mien­to del he­cho, los uni­for­ma­dos lle­ga­ron al lu­gar y el agre­sor ya no es­ta­ba.
Pa­che­co hu­yó y se re­fu­gió por unas ho­ras en la ca­sa de su no­via, ubi­ca­da por ave­ni­da del IV Cen­te­na­rio, con­ti­nua­ción de Men­do­za y Mal­vi­nas Ar­gen­ti­nas, en el ba­rrio Juan XXIII.
Allí que­dó de­te­ni­do por per­so­nal de la Di­rec­ción de In­ves­ti­ga­cio­nes Cri­mi­nal (DIC), que con­tó con la co­la­bo­ra­ción de los efec­ti­vos de la co­mi­sa­ría Do­ce.
En la de­pen­den­cia po­li­cial se ini­cia­ron las ac­cio­nes ju­di­cia­les co­rres­pon­dien­tes y lue­go de pres­tar de­cla­ra­ción de im­pu­ta­do el agre­sor con­ti­nuó de­te­ni­do.
Des­de el cen­tro de sa­lud se­ña­la­ron que las he­ri­das que su­frió Bor­da “no po­nen en pe­li­gro su vi­da pe­ro sí po­dría es­tar en ries­go sus gó­na­das de no dis­mi­nuir la gran in­fla­ma­ción”.

  Fuente:diarioepoca.com

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