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29 de noviembre de 2025

Tarifas en dólares, sueldos planchados

Quita de subsidios: la motosierra avanza sobre los ingresos populares. Para enero de 2026, el Gobierno estableció que casi la totalidad del costo en luz y gas pase a los usuarios. El monto se calcula en 1.000 millones de dólares.

Por Mara Pedrazzoli

El Gobierno Nacional avanza con una profunda reestructuración del esquema de subsidios a la energía, que golpeará principalmente a los hogares de menores recursos: la factura podría encarecerse hasta 36 por ciento hacia abril de 2026. El nuevo esquema de subsidios tiene como objetivo eliminar la transferencia de recursos desde el Tesoro hacia las empresas de servicios y trasladar el costo real de la energía a los usuarios. “La medida busca que para enero de 2026, el 80 por ciento del costo de la electricidad y el 90 del gas estén cubiertos por las tarifas, dejando a la mayoría de los usuarios sin asistencia estatal”, sostiene Pedro Busetti de la Defensa de Usuarios y Consumidores. A partir de enero del año próximo sólo habrá dos tipos de usuarios: los que reciben subsidio y los que pagarán tarifa plena. Si bien desde que asumió Milei, el Ejecutivo comenzó la dolarización de las tarifas, con este ajuste completa el proceso: al recortar el subsidio, la carga total de la tarifa queda a precio dólar. De esta manera, se calcula que el Estado traslada a los usuarios 1.000 millones de dólares. Una decisión que mete más presión sobre los ingresos y reduce aún más la capacidad de consumo en el mercado interno.

La nueva medida, que comenzará a aplicarse en enero de 2026, implica el reemplazo del actual Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE), basado en la segmentación por ingresos (N1, N2 y N3), por un esquema centrado en la cantidad de energía consumida y que varía en función de los meses contemplados. Paradójicamente el impacto en las boletas será menor para aquellos usuarios con mayores consumos energéticos. Además, quienes mantengan el subsidio deberán pagar más por el servicio.

“Hasta hace poco la inflación acumulada marcó entre 170 y 180 por ciento mientras que los aumentos en los servicios públicos fueron en promedio del 564 por ciento”, remarca Claudio Boada, presidente de la Unión de Usuarios y Consumidores.

Según argumenta el oficialismo, el esquema de subsidios fue diseñado para “focalizar” la ayuda social únicamente a los consumos esenciales. Pero los cálculos de Horacio Mizrahi, director de El Post Energético, lo desmienten. Muestran que los sectores de menores recursos, incluso con niveles moderados de consumo eléctrico, enfrentarán incrementos significativos, que se elevan hasta 36 por ciento para el cuarto mes del año próximo. Un porcentaje mayor a la inflación esperada para el período, tal como viene sucediendo con el incremento de los servicios públicos desde que asumió Milei.

Este viernes, el Gobierno dispuso un nuevo aumento en los precios del gas natural y la energía eléctrica, que comenzará a regir desde diciembre —y se mantendrá hasta abril próximo en el caso de la luz—. La modificación de los cuadros tarifarios implica un encarecimiento del costo de la energía durante el verano, precisamente el momento del año de mayor demanda.

Nuevo esquema de subsidios

Las modificaciones aprobadas por la Secretaría de Energía implican que a partir de enero de 2026 solo existirán dos tipos de usuarios, los que recibirán subsidios y los que no. Para ser parte del primer grupo los ingresos familiares no deben superar tres Canastas Básicas Totales, que equivalen en la actualidad a 3,6 millones de pesos mensuales. Esto implica en la práctica una fusión entre las actuales categorías de ingresos bajos (N2) y medios (N3). Además se eliminan el Programa Hogar y la Tarifa Social de Gas como esquemas de subsidios separados.

Los datos de ingreso, a su vez, serán cruzados con la situación patrimonial y los consumos energéticos para determinar si el hogar accede o no al beneficio. La nueva categorización será realizada automáticamente por la Secretaría, de modo que quienes ya están inscriptos en el RASE no tendrán que generar ningún trámite.

Los subsidios serán de un 50 por ciento sobre un bloque de consumo determinado. En el caso de la energía eléctrica se bonificará esta proporción para un consumo de hasta 300 kWh en los meses de mayor demanda (verano e invierno) y de 150 kWh en los meses templados (primavera y otoño). Cuando los volúmenes superen esos umbrales el hogar abonará el precio pleno. Por el contrario, el régimen actualmente vigente cubre el 100 por ciento del consumo de hasta 350 kWh de energía eléctrica para los usuarios N2 y de 250 kWh para los N3.

Para defender estas modificaciones, desde el Ejecutivo fundamentaron que la revisión del padrón de familias con subsidios permitió detectar irregularidades de peso. De acuerdo con datos del Ministerio de Economía, unos 2,59 millones de usuarios figuraban como beneficiarios de ingresos bajos sin cumplir los requisitos, entre ellos 370.000 casos tramitados a nombre de personas fallecidas. También se identificaron 15.518 hogares radicados en countries y barrios privados que percibían el subsidio pese a no corresponderles.

En cuanto al esquema para el gas por redes, el subsidio del 50 por ciento se concentrará entre abril y septiembre, período de mayor consumo, y en los otros meses se pagará el precio pleno. Bajo el régimen vigente, la subvención se mantiene durante todo el año. A su vez, al igual que ahora, los volúmenes bonificados se definirán en función de las necesidades de cada región. En el Presupuesto 2026 el Gobierno adelantó que quiere eliminar el Régimen de Zonas Fría ampliado, vigente desde 2021.

Se elimina así el programa de la Tarifa Social de Gas y se incorporarán al nuevo esquema los 3,4 millones de usuarios del Programa Hogar, que percibirán una compensación mensual equivalente al precio de una sola garrafa de 10 kilos (15.000 pesos) durante el período invernal y al 50 por ciento del mismo en los meses restantes. Para continuar en el esquema se requiere inscripción en la web a partir de enero: www.argentina.gob.ar/subsidios.

Por último, y únicamente durante 2026, el Gobierno aplicará una bonificación transitoria del 25 por ciento, que se irá desmantelando de forma gradual a lo largo del año. La medida busca amortiguar el impacto inicial de la quita de subsidios. Esto implicará que en enero se cubra el 75 por ciento del consumo base de luz (el 50 por ciento previsto más el plus del 25) y un 25 por ciento en el caso del gas, que no recibe subsidios en verano. Luego la asistencia se reducirá en 2 puntos porcentuales por mes aproximadamente hasta desaparecer en diciembre.

El impacto en las boletas

Según los cálculos de El Post Energético, para los usuarios de energía eléctrica de ingresos bajos (N2) el mayor impacto del cambio en el sistema se dará en los meses templados, porque se bonificará únicamente el consumo de hasta 150 kWh. Primeramente, en enero, el impacto será de una baja en el costo de la energía –porque además se produce la bonificación extraordinaria del 25 por ciento- pero luego la factura subirá hasta 36 por ciento en otoño.

En tanto, para los usuarios que de ingresos medios (N3), el paso al nuevo esquema supondrá un alza de 11 por ciento, descontando que inicialmente también habrá una rebaja por la bonificación inicial, para los meses que no son verano ni invierno.

Los dos ejemplos fueron calculados para niveles de consumo medios. En lo que respecta a los consumos altos, el mayor impacto también lo tendrán los usuarios N2, con hasta 13 por ciento -tomando el menor bloque subsidiado- mientras que los medios (N3) deberán desembolsar hasta un 5 por ciento más, siempre comparando abril de 2026 con diciembre de este año.

En el universo de los usuarios de ingresos altos (N1), que en el nuevo esquema serán “no subsidiados”, el impacto será del 5 por ciento, ya que actualmente abonan alrededor del 94 por ciento del costo de la energía y pasarán a pagar el costo real.

Estos aumentos deben sumarse a otros vinculados con los cuadros tarifarios y la dolarización del precio mayorista, como se dijo más arriba. Para Boada los subsidios son necesarios porque “hacen accesibles los servicios públicos esenciales a los grandes sectores populares”. Por el contrario, advierte, “el nuevo esquema de subsidios hará que muy poca gente pueda tener acceso a ellos y será un avance más en la mercantilización de lo que es un derecho humano básico”.

Fuente: www.pagina12.com.ar



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