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9 de abril de 2023

Gripe aviar: una avícola correntina batalla para frenar el sacrificio de sus 200.000 aves

La empresa ubicada en Santa Ana presentó ante el Senasa un recurso de nulidad en busca de una contramuestra que evite el rifle sanitario. Aseguran que no hay indicios de influenza en la granja.

La avícola Santa Ana, una empresa de 35 años, lucha por salvar el emprendimiento familiar que le da trabajo a 150 correntinos. Con la representación legal del abogado Armando Aquino Britos presentaron ayer un recurso de nulidad ante el Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) que les ordenó aplicar rifle sanitario a sus 200.000 aves por un supuesto caso de gripe aviar, que aún en los partes oficiales del Senasa no se comunicó. El propietario de la empresa, Daniel Enciso Piazza, aseguró a El Litoral que “el muestreo no se realizó con los protocolos que impone el Senasa” y que las aves “no presentan síntomas o signo alguno de la enfermedad”. 

“No nos negamos a los controles, queremos una contramuestra con garantías de trazabilidad. Nuestras aves están en perfectas condiciones, cualquiera puede verlo. Son galpones en las mejores condiciones sanitarias y no hay ningún rastro de aves enfermas”, explicó Enciso Piazza. 

El Senasa ordenó “premura” en la aplicación del rifle sanitario, procedimiento que debe realizarse en 48 horas. La empresa debería ejecutar a las 200.000 gallinas de la granja de manera inmediata, pero las autoridades resisten esa decisión por considerarla “nula” debido a que los protocolos propios del Senasa no se habrían cumplido. Las muestras a 20 aves se tomaron el martes. La compañía fue notificada del positivo el jueves junto con la sentencia impuesta. Pero desde entonces el Senasa solo ha confirmado dos casos positivos en Corrientes y ambos de San Cosme, de acuerdo con los partes oficiales. En la notificación de ayer, el Servicio de Sanidad informó que no hubo casos positivos en las últimas muestras tomadas.

“El protocolo sanitario del Senasa dispone que ante la sospecha de influenza aviar se debe seguir un protocolo ante la aparición de una o más aves con algún signo clínico o con lesiones anatomopatológicas compatibles o aves en las que se hubiera detectado el aumento repentino de la mortandad sin la confirmación del laboratorio realizado en el Senado. Se pretende disponer de medidas extremas por la supuesta existencia del virus patógeno de esta especie avícola so pretexto de la variabilidad del virus en su capacidad de mutación, de manera que subtipos no patógenos puedan convertir en patógenos, y antes de la comprobación definitiva se pretende el sacrificio de toda especie animal”, se cuestiona en los fundamentos del pedido de nulidad. 

Además, ponen en tela de juicio el rigor científico de las muestras tomadas y la falta de garantías en la cadena de custodia. “Lo que nosotros pedimos es una contraprueba, con garantía de custodia y que se envíe a dos laboratorios, para que no queden dudas. No puede ser que por un hisopo, cuya manipulación se desconoce, se ponga fin a una empresa de 35 años”, dijo Enciso Piazza.

“Si el rifle sanitario se debe aplicar no podremos reponernos. Son 200.000 aves y toda una historia familiar que desaparecerá. No tenemos el financiamiento necesario para reponer las aves, sin contar que debemos esperar al menos cuatro meses para volver a retomar la producción en caso de que tengamos la suerte de conseguir financiamiento”, se lamentó.

En tanto, en el pedido de nulidad, la empresa se compromete, en caso de confirmarse el foco infeccioso hasta tanto se certifique que se han cumplido las medidas legales vigentes, con las condiciones de seguridad impuestas por el Senasa: “sacrificio in situ”. 

 La compañía insiste en la necesidad de comprobación ya que no existirían razones para aplicar la medida. “Nuestras aves están perfectas. La granja está en perfectas condiciones. No hay comprobación ni indicios acerca de un caso de influenza aviar. Eso es evidente”. Sacrificar las 200.000 aves le significaría una pérdida de 300 millones a la empresa.

Sin riego humano

El coordinador regional de Sanidad Animal de Senasa, Javier Alarcón, había explicado la importancia de tomar recaudos e informarse a partir de fuentes oficiales. “Lo que tenemos que tener en claro es que es un caso de alta patogenicidad. Fue a la altura de la ruta 43 Provincial, al kilómetro 15. Lo que se llevó adelante son acciones sanitarias del brote del lugar”, indicó a Radio Nacional. 

Además, destacó la buena voluntad de la productora local que colaboró con el caso. “Se están realizando los rastrillajes y nexos epidemiológicos para saber cómo llegó a ese lugar la enfermedad. Se está trabajando con tres equipos y le pedimos colaboración a los vecinos que puedan sumar datos”, explicó. El espacio delimitado es de un radio de tres kilómetros y luego se extenderá a uno de diez kilómetros del foco. 

“También se está trabajando mucho en informar a la población. Tenemos que saber que es una enfermedad introducida por un virus. Está normalmente en la naturaleza y de esta manera se va trabajando”, indicó. Por eso, mencionó que es importante que si la población reconoce en las aves un comportamiento que no es habitual, debe ponerse en contacto con los veterinarios y veterinarias locales. 

“Los síntomas que pueden presentar son falta de apetito, no ponen huevos, las plumas empiezan a caer o están erizadas, su postura no es la misma y decaen, se alejan del grupo, tienen mucosidad -como un resfrío-. El ave se aísla y queda sola, y eso no es habitual”, describió el profesional. En ese sentido, destacó que lo más importante es dar aviso a Senasa y no tocar al animal e intentar cuidarlo. 

“Hay mucha desinformación y hay que cuidarse. La influenza aviar no se transmite por la carne de pollo, tampoco por los huevos de las góndolas de los supermercados. La gente puede consumir tranquilamente porque hay controles estrictos por todos lados”, destacó.

Fuente: www.ellitoral.com.ar

 

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