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EL TIEMPO EN LA CRUZ

10 de septiembre de 2015

Stanovnik habló de la misión que le encomendó el Papa y de la necesidad de resolver la inseguridad

Entrevistado por El Litoral, monseñor se refirió al caso Maxi Aquino y a la reunión del sábado en el Club Alvear. Sostuvo que se taparán goteras con las manos.El arzobispo de Corrientes pidió despojarse de colores políticos para integrarse y poder resolver de forma conjunta problemas de la sociedad.

TEXTO: Sánchez Soloaga Clarise
FOTO: Cacho Monzón

Monseñor Andrés Stanovnik  dialogó con El Litoral respecto del nuevo servicio que le encomendó el Papa Francisco al nombrarlo miembro de la Pontificia Comisión para América Latina junto al cardenal Daniel Fernando Sturla Berhouet de Uruguay y José Luis Lacunza de Panamá. En este marco, el arzobispo se refirió a los problemas en Latinoamérica que más preocupan a la Iglesia como la pobreza e inequidad social, la inseguridad relacionada con la droga y el narcotráfico y la destrucción sistemática de la familia. 
En su oficina en el edificio del Arzobispado de Corrientes, el sacerdote comenzó la charla explicando la tarea que inició desde el momento de su nombramiento. Stanovnik dijo que “la Santa Sede, como un obispado, tiene organismos que ayudan a la misión del Papa”. 
“Nosotros tenemos acá diocesanos que ayudan a la misión del obispo. Por ejemplo, tengo un consejo pastoral arquidiocesano, un consejo de asuntos económicos, junta de laicos y de educación además de catequesis. Son organismos que ayudan  al obispo para animar la vida cristiana. A nivel de Iglesia universal sucede lo mismo, hay una congregación de obispos, una Comisión Pontificia de Justicia y Paz, de Migraciones y una Comisión para América Latina. Todos estos dicasterios conforman obispos de todo el mundo. La Pontificia de América Latina tiene un secretario general y una comisión de 25 obispos que son nombrados por un período”, indicó el arzobispo.  
La comisión de la cual forma parte entiende todos los problemas de América Latina, trabaja como asesoría para el Papa y acompaña a las iglesias. Monseñor sostuvo que “es un instrumento para el Papa que informa, propone y sugiere; al mismo tiempo Francisco puede pedir que trabajen sobre algún tema”. 
En relación a los problemas que más preocupan a la Iglesia, dijo que “depende de la perspectiva donde nos ubicamos” y que el desafío más importante es “retomar nuestra fe en Jesucristo” y ser misioneros en entusiasmar  con el mensaje que “Jesús está vivo y responde a los anhelos más profundos del ser humano”.
 
Realidad de Latinoamérica
“La realidad cambia y los cambios necesitan ser asumidos y suponen repensar la fe como respuesta. Subrayo la necesidad de reencontrarse con Jesucristo vivo y comunicar que es esencial una profunda transformación de los vínculos que toca todo, la economía, política y cultura. Si no cambiamos el modo de vincularnos vamos a seguir estropeando el lugar donde vivimos”, dijo monseñor mientras que recordó las palabras del Papa Francisco. 
A su vez, señaló con preocupación que los problemas más grandes en América Latina son: la pobreza y la inequidad social; la inseguridad que está relacionada con la droga y el narcotráfico y la destrucción sistemática de la familia. Además, sostuvo que en algunos países esta situación está más agudizada. 
“El sábado (por hoy) hay una reunión de los barrios en el Club Alvear con instituciones para tratar el tema de la seguridad a raíz del asesinato de Maxi Aquino (…) Hay que ir hasta donde está el enfermo. Esta realidad muestra la enfermedad de la sociedad y nosotros estamos igual de enfermos que ellos porque no sabemos qué hacer, todos estamos heridos. La integración es algo complejo pero es la manera de salir adelante. No hay que estigmatizar porque el chico crece con esa mirada y luego busca los recursos para defenderse de la persona de quien se sintió atacado”, explicó Stanovnik ayer a El Litoral. 
En este marco, sostuvo que los vecinos conocen muy bien la realidad del barrio e identifican a los jóvenes que están consumiendo. “Tenemos que actuar antes de que tengamos un número que nos desborde, como sucede con las guerrillas urbanas en otros países y a mí me tocó de cerca”, comentó monseñor. 

Negación de funcionarios 
“En el país hace muchos años sucede que, cuando se habla de pobreza, miran hacia otro lado. Negamos una realidad y mientras la negamos no la vamos a resolver. El tema de la inseguridad nos toca a todos”, sostuvo el arzobispo.
Al mismo tiempo, retomó sobre la reunión que se realizará el sábado en el Club Alvear y dijo que “se van a reunir algunos barrios mientras que a los demás no se los tiene en cuenta. No se trabaja sobre las causas, si nos quedamos solo en quienes producen inseguridad ellos van a mejorar las técnicas, entonces dentro de cinco años esto va a estar peor”, adelantó.
“Se van a tapar goteras con las manos. Hay que ir a los barrios y trabajar con ellos. No hay un afuera cuando hablamos de inseguridad, todo tiene que ver con todo. Hasta que no caigamos en la cuenta de esto no se abrirán los ojos. Hay que poner todas las fuerzas y despojarse del color político”, expresó monseñor. 

 

Fuente:www.ellitoral.com.ar



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