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EL TIEMPO EN LA CRUZ

14 de julio de 2014

Miles de personas, a pie y a caballo, llevan sus plegarias hasta la Basílica

Difícil es arriesgar una cifra. Cientos de almas partieron ayer con la fe fortalecida hacia el Santuario. Estarán llegando a la meta en la tarde de hoy. Tradición, sentido de pertenencia, familia. Valores que mantienen viva esta centenaria manifestación de devoción mariana, única en el país.

Texto: Cyntia Romero  Fotos: Marcos Mendoza Enviados especiales   A San Luis del Palmar se lo conoce como “el pueblo peregrino”. Nada lo define mejor. Ayer, miles de almas partieron de la localidad rumbo a Itatí, donde, acompañados por San Luisito llevarán a María anhelos y agradecimientos y celebrarán con ella, como lo hacen desde hace ya 114 años, su Coronación Pontificia. Unas mil personas a pie, un número similar, sino superior de jinetes y un centenar de carretas, muchas de ellas con las características típicas de cien años atrás, centenares de vehículos de apoyo, emprendieron el camino hacia el Santuario. Esta tarde, serán recibidos en el acceso al pueblo, por ella, la Virgen Morena. Difícil es describir o dimensionar con palabras la magnitud de esta popular manifestación de pie, única en el país. Literalmente, todo el pueblo peregrina. Porque, aún aquellos que se quedan en casa, han colaborado con los preparativos, se quedan a cargo de la casa y los puestos de trabajo. Además, salieron hasta la ruta para despedir a los peregrinos y enviar con ellos sus plegarías a la Virgen. Poniendo bajo el amparo de San Luisito, de San Antonio de Padua, que llegó con sus peregrinos de Mburucuyá y a la Virgen de Guadalupe, regalo de un pueblo hermano de México; el párroco Epifanio Barrios, dio la bendición a los peregrinos. El mismo, como hace años, camina como un promesero más, acompañando a los fieles. Cientos de personas partieron de la parroquia a pie, junto a cientos de jinetes a caballos. Un número significativamente mayor que el año anterior. En esta oportunidad, aunque muchos temían que esto disminuyera la presencia de peregrinos, se sumaron banderas, camisetas y gorros celestes y blancos, para tener presente a la selección de fútbol que por la tarde disputaba la final del Mundial de Fútbol. El carro de sonido que acompañaba con música y oraciones, no pudo estar ajena al espíritu mundialista y arrancaba sapukays cuando interpretaban los músicos la canción que los argentinos han popularizado: “Brasil, decime qué se siente…”. Con pantalla gigante, pudieron todos ver el partido en el paradero (Ver página 17).  Desde la Iglesia destacaron el apoyo de la comuna que entendió que esto no se trata de colores políticos, sino de una “identidad sanluiseñas”, que va más allá de la fe católica, porque, por ejemplo, son muchos los evangelistas que sin tener devoción a la Virgen, acompañan esta travesía.  Vale resaltar el apoyo de la Policía de la Provincia, como también el de Salud Pública, acompañando a los peregrinos durante todo el recorrido brindando resguardo sanitario y seguridad. Decenas de efectivos policiales caminaban junto a los sanluiseños y otros tanto, de Priar, los escoltaban a caballo. Bomberos voluntarios locales y de Caá Catí se sumaron al dispositivo de apoyo. Llegados desde otros pagos, agrupaciones gauchescas y peregrinos se unieron a la marcha. Algunos, desde Paraje El Pollo, de Rincón Navarro, Palmar Grande, Caá Catí; y cientos de fieles de Mburucuyá.  Esta peregrinación de los sanluiseños sobrepasa lo religioso. Se trata ya de una tradición que no sólo implica sentido de pertenencia, sino que es además, una forma de honrar a la familia, a los antepasados. Un legado ineludible que es preciso mantener vivo. Es una heredad del alma. Además, es una manifestación popular que iguala. Porque, peregrina quien puede cabalgar en excelentes caballos, ataviados con prendas caras, pero también, quien cuida una noble cabaña durante todo el año para este acontecimiento, que ahorra, hace esfuerzos, para vestirse y vestir a su animal con lo mejor que puede. Se ven camionetas últimos modelos y también, vehículos que sin duda, resistirán la travesía, solo a fuerza de la fe de sus conductores. Humildes carretas, llevan consigo familias enteras, bebés de meses y ancianos. Con ellos, no sólo las imágenes sagradas de los santos familiares, sino también, retratos de seres queridos que ya no pueden acompañarlos físicamente, pero que siguen presentes. Allí marcha el avío, el del alma y el que alimentará a la familia durante tantos días.    Con las primeras luces del día, retomarán hoy el camino, llegando a la meta, la casa de la Madre, alrededor de las 15.    Fuente:www.ellitoral.com.ar

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