NACIONALES
3 de julio de 2026
"No tienen ni idea de a quiénes echaron": la historia detrás de los despidos en la CNEA
Paula Alderete, la única experta capaz de operar un microscopio electrónico certificado con normas ISO en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), fue desvinculada del organismo. Su despido, junto al de ingenieros y especialistas de proyectos estratégicos como el CAREM y el RA-10, expone las contradicciones del discurso oficial y enciende las alarmas en la comunidad científica nacional por el desmantelamiento de áreas clave para la soberanía tecnológica.
La ola de despidos en el Estado nacional golpeó con fuerza el corazón del desarrollo científico argentino. Paula Alderete, una técnica de 31 años que desempeñaba sus funciones en el laboratorio del Centro Atómico Constituyentes, fue notificada de su cesantía a través del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE). Su salida deja vacante un puesto ultraespecializado, ya que era la única operadora capacitada para manipular el microscopio electrónico de barrido del organismo, un equipo que cuenta con las rigurosas acreditaciones internacionales ISO 9001 e ISO 17025.
Una tarea clave para la seguridad y la industria
El trabajo de Alderete resultaba fundamental para responder interrogantes críticos: desde determinar las causas de la explosión de una caldera o la falla de un motor industrial, hasta analizar muestras balísticas para causas judiciales o evaluar la vida útil de los materiales utilizados en las centrales nucleares del país. Además de asistir en investigaciones internas sobre aleaciones y combustibles nucleares, el laboratorio brindaba servicios a empresas del sector privado que requerían certificar la calidad de sus componentes.
La realidad de su despido contradice de forma directa las afirmaciones públicas de las autoridades. Tras las desvinculaciones, el presidente de la CNEA, Martín Porro, aseguró en redes sociales que "ningún operador licenciado, investigador, ni personal especializado fue desvinculado" y que las bajas correspondían únicamente a personal administrativo. La propia Alderete cruzó al funcionario en la red social X para desmentirlo, en un contexto donde el director debió retirarse de la sede custodiado por Gendarmería Nacional.
Especialistas en la calle y proyectos paralizados
El caso de Paula no es aislado y deja en evidencia el desconocimiento sobre los perfiles técnicos dados de baja. Entre los despedidos se encuentran Lucas Di Donatis (ingeniero químico) y Alejandro Valentín Coria (ingeniero electrónico), ambos abocados a la Gerencia de Área CAREM, el emblemático proyecto del primer reactor nuclear de potencia diseñado íntegramente en Argentina, hoy paralizado por la gestión nacional. También fueron cesanteadas profesionales como Leila Cantera, del área del reactor multipropósito RA-10 en el Centro Atómico Ezeiza, y Carla Melisa Navazzotti, licenciada en Recursos Humanos con posgrado en Ingeniería Gerencial.
"La persona que hizo los despidos no tiene idea de a quiénes están desvinculando. Hay ingenieros que han sido despedidos en Bariloche y gente ultraespecializada", advirtió Alderete, quien percibía un salario de 683.000 pesos bajo contratos que se renovaban cada tres meses. Mientras la comunidad científica se moviliza en los diferentes centros atómicos para exigir la reincorporación de los trabajadores, en las redes sociales comenzó a circular la preocupante imagen del laboratorio vacío y el sofisticado microscopio apagado, una postal que los sectores gremiales denuncian como un ataque directo a la soberanía científica y tecnológica de las futuras generaciones.
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