NACIONALES
30 de junio de 2026
El "show" federal en la rosada: Santilli asume como el jefe de gabinete de los gobernadores, pero carga con un patrimonio injustificable
Con una coreografía política cuidadosamente montada para simular consenso federal, 13 mandatarios provinciales —incluido el correntino Gustavo Valdés— escoltaron la jura de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete en el Salón Blanco. Sin embargo, la sobreactuada "presencia federal" no logra tapar el trasfondo de una crisis sistémica: el Gobierno intentó dar vuelta la página del escandaloso "Adornigate" —luego de que el exvocero fuera eyectado por groseras inconsistencias patrimoniales— reemplazándolo por un dirigente del PRO cuyo nivel de vida, cuentas offshore y complejas aplicaciones financieras siguen siendo un enigma imposible de justificar ante la sociedad.
La puesta en escena en el Salón Blanco de la Casa Rosada fue total. Tras las grises y centralistas asunciones de sus antecesores, Guillermo Francos y el recientemente eyectado Manuel Adorni, donde la representación provincial fue nula, la cúpula de La Libertad Avanza decidió abrir los palcos para escenificar un "fuerte respaldo político". Trece gobernadores se agolparon en primera fila para saludar el ascenso de Diego Santilli, un dirigente que pasó de ser tildado por el propio Javier Milei como un "opinólogo inútil" a convertirse en el nuevo árbitro de las cajas y los reclamos del interior.
De Guatemala a Guatepeor: El trasfondo de un recambio manchado
Detrás de las sonrisas forzadas y los abrazos compartidos, la realidad judicial e institucional de la Jefatura de Gabinete expone un recambio de nombres donde se cambia "un roto por un descosido". Manuel Adorni fue apartado de la gestión pública acorralado por investigaciones de presunto enriquecimiento ilícito y falsedad ideológica, tras descubrirse incompatibilidades en sus declaraciones juradas y el uso de la estructura estatal para financiar gastos personales.
El problema radica en que su reemplazante, lejos de aportar la bandera de la transparencia, arrastra un prontuario de dudas contables aún más denso. La llegada de Santilli vuelve a poner sobre el tapete las históricas denuncias sobre sus opulentas declaraciones de bienes, un nivel de vida que no condice con sus ingresos como eterno consumidor de la teta del Estado y múltiples estructuras offshore en el exterior que jamás pudo justificar de manera transparente. El Gobierno libertario, que llegó prometiendo combatir a la casta corrupta, termina entregando el máximo cargo ministerial a un especialista en ingeniería financiera opaca.
El desfile de los gobernadores en busca de migajas
A pesar del prontuario del flamante funcionario, la necesidad de las provincias obligó a los mandatarios a actuar de "decorado" en la ceremonia. Al Salón Blanco asistieron Raúl Jalil (Catamarca), Leandro Zdero (Chaco), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Jorge Macri (CABA) y Martín Llaryora (Córdoba).
“La mayoría de los gobernadores quiso estar y me llamaron para venir”, chicaneó un Santilli agrandado tras la jura, intentando demostrar un peso propio que todavía está por verse. En rigor, la masiva asistencia responde al estado de asfixia financiera que sufren las provincias tras casi tres años de ajuste libertario. Los gobernadores no viajaron para aplaudir la honestidad de Santilli, sino para intentar reactivar la paralizada obra pública, destrabar fondos para rutas nacionales caídas y mendigar subsidios energéticos bajo el régimen de zona cálida para el Norte Grande.
El contraste con la era Adorni y la desilusión del "cambio"
El contraste con el pasado reciente fue elocuente. Cuando Manuel Adorni asumió en noviembre de 2025, el formato fue estrictamente centralista. Aquel día, los invitados del entorno presidencial no fueron líderes federales, sino representantes corporativos como Nicolás Pino (Sociedad Rural), el dibujante "Nik" y el médico televisivo Claudio Zin.
Hoy, la urgencia de gobernabilidad obligó a Milei a tragarse sus propios archivos y entregarle la llave del Estado al PRO de Diego Santilli. Mientras el Círculo Rojo intenta dar vuelta rápidamente la página del "Adornigate", la sociedad asiste a un espectáculo repetido: un Gobierno que declama pureza moral pero que, ante la primera crisis de corrupción, termina cobijándose en los operadores tradicionales de la política, cuyos patrimonios siguen siendo un secreto guardado bajo llave en paraísos fiscales.
