NACIONALES
28 de junio de 2026
El secreto militar detrás de la anexión del mar argentino por parte de los Estados Unidos
La administración Milei avanza en acuerdos de opacidad con el Comando Sur y Silicon Valley, comprometiendo los recursos estratégicos y la soberanía nacional bajo la doctrina de seguridad de la gestión Trump.
A través de un pedido de acceso a la información pública, se revelaron los alarmantes alcances de la Carta de Intención firmada entre la Armada argentina y el Comando Sur de los Estados Unidos, un acuerdo que permanece bajo estricto secreto militar (invocando el Decreto N° 9390/63) y que cede el control del Atlántico Sur bajo el denominado Programa para la Protección de los Bienes Comunes Globales.
La justificación oficial es la "protección" de la Zona Económica Exclusiva frente a la pesca ilegal, pero en la práctica, el pacto subordina el territorio y el mar argentino a la doctrina de seguridad nacional estadounidense de la administración de Donald Trump.
El plan de equipamiento a 5 años (2026-2031)
La Armada argentina confirmó un cronograma de adquisiciones de infraestructura y tecnología de vigilancia controlada por los EE. UU., cuyos montos y condicionalidades se mantienen ocultos:
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Modernización B-200M Cormorán: Incorporación del sistema de sensores multiespectrales y comunicaciones WESCAM MX-10.
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Aeronaves TEXTRON B-360ER MPA: Se prevé el arribo de la primera unidad de patrullaje marítimo para diciembre de este año (2026), y la segunda para junio de 2027.
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Drones de despegue vertical: Vehículos no tripulados para operar desde patrulleros oceánicos a partir de mediados de 2027.
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Simulador P-3C Orión: Planificado para el año 2029.
Expertos advierten que esta entrega legal facilita que la US Navy utilice puertos locales como bases operativas para controlar puntos estratégicos globales como el Estrecho de Magallanes, el Pasaje de Drake y la Antártida.
De la "Pax Sílica" a la entrega de la soberanía por tierra
La capitulación geopolítica no se limita al mar. El gobierno argentino integró al país en la Pax Sílica, un proyecto impulsado por la Casa Blanca para monopolizar la cadena de valor de la Inteligencia Artificial (IA) aplicada a la maquinaria bélica de Silicon Valley.
El rol asignado a la Argentina: El país queda relegado a un enclave proveedor de materias primas y "minerales críticos" (como el litio y tierras raras) para alimentar los semiconductores occidentales en su disputa contra China.
A través de herramientas como el RIGI, se facilitó la entrega de recursos a corporaciones como Río Tinto (que absorbió a Arcadium Lithium con fuerte participación del fondo BlackRock) tras reuniones directas con el Ejecutivo y delegaciones de Tesla (Elon Musk).
La amenaza de la vigilancia masiva
El entramado incluye un Memorándum de Entendimiento con Israel para el desarrollo de la IA en sectores civiles críticos y una constante presión sobre las instalaciones de Arsat. Delegados gremiales denunciaron reiteradas visitas del Departamento de Estado de los EE. UU. (incluyendo al subsecretario para el Control de Armas, Thomas Dinanno) con el fin de asegurar el acceso a la infraestructura tecnológica local.
La instalación de "cajas negras" de la NSA en los grandes proveedores de internet y la distribución de tecnología de vigilancia masiva configuran un escenario donde la soberanía nacional, el territorio y la privacidad de los ciudadanos quedan completamente desprotegidos.
