NACIONALES
2 de julio de 2026
Se desplomó la recaudación un 7,4% en junio y casi la mitad del sueldo de una familia se va en impuestos
Un duro informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) reveló que una familia asalariada formal debe destinar entre el 49,2% y el 49,9% de sus ingresos totales únicamente para pagar tributos nacionales, provinciales y municipales, demandando entre 172 y 182 días de trabajo al año para cumplir con el Estado. El dato se conoció en paralelo a la caída del 7,4% real en la recaudación impositiva de junio, una situación que enciende las alarmas en el Ministerio de Economía comandado por Luis Caputo. El desplome de la caja, arrastrado por la baja en el IVA y los impuestos al trabajo ante la pérdida de más de 300.000 empleos formales, obliga al Gobierno nacional a profundizar el ajuste fiscal y a utilizar "bisturí" en partidas sensibles como las tarifas y los combustibles para sostener el superávit.
El modelo económico del Gobierno nacional enfrenta una encrucijada cada vez más evidente: el superávit fiscal se sostiene con menos ingresos reales y un torniquete de ajuste que empieza a quedarse sin margen de corte. Durante el mes de junio, los recursos tributarios llegaron a los $20 billones, lo que representó una suba nominal del 23,7% en comparación con el año pasado, pero que quedó casi diez puntos por debajo de la inflación estimada, consolidando una caída real del 7,4%.
El retroceso de la caja estatal se explica por menores ingresos en las retenciones agropecuarias (que cayeron un 27,8% nominal), la baja en los derechos de importación debido a la desaceleración de compras externas, y la prórroga del pago de Ganancias y Bienes Personales para personas humanas. Sin embargo, el dato más preocupante para los analistas es el comportamiento de los impuestos vinculados a la actividad interna y al empleo formal.
El avance de la informalidad laboral
Especialistas en la materia advierten sobre un proceso de "peruanización" de la economía argentina, caracterizado por un fuerte crecimiento de la informalidad. El IVA, considerado el verdadero termómetro del consumo formal, registró una caída del 7,2% real en comparación con el 2025.
A esto se suma la caída del 4,6% en los aportes personales y del 3,3% en las contribuciones patronales. Los datos del sector reflejan que, desde el inicio de la gestión actual, más de 300.000 asalariados perdieron su empleo en el circuito formal, derivando en un incremento de 160.000 asalariados informales y más de 420.000 cuentapropistas no registrados.
Trabajar la mitad del año para pagarle al Estado
Mientras la recaudación total del sistema tributario acumuló una baja del 5,3% real en el primer semestre —resignando $6,5 billones entre Nación y Provincias—, la presión sobre las familias trabajadoras no da tregua. Según el IARAF, un asalariado debe trabajar entre 172 y 182 días del año únicamente para cubrir la carga impositiva.
El informe detalla que en los hogares de menores ingresos, los impuestos indirectos al consumo (como el IVA o Ingresos Brutos escondidos en los precios) impactan mucho más fuerte, representando el 15,6% de su ingreso total frente al 11,8% de los sectores más altos, debido a la nula capacidad de ahorro de las familias vulnerables. Asimismo, las cargas al trabajo directo representan un 33% en los ingresos bajos y disminuyen al 25,6% en los salarios más elevados por la existencia de topes en los aportes.
Frente a una caja que se achica, el Palacio de Hacienda se ve obligado a realizar movimientos de sintonía fina: aplica aumentos parciales en combustibles o transportes para recaudar, pero se ve forzado a mantener parches como las bonificaciones energéticas en el gas para evitar que la inflación vuelva a encenderse en pleno invierno. La discusión de fondo entre los economistas sigue abierta sobre si este superávit técnico es sostenible o si se convirtió en una carga excesiva sobre las espaldas de los trabajadores de menores recursos.
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