NACIONALES
2 de julio de 2026
La realidad del mostrador: Almacenes reciben listas de precios con aumentos que duplican la inflación del gobierno
Mientras el equipo económico nacional celebra una supuesta desaceleración y proyecta que la inflación de junio podría perforar el piso del 2%, la realidad en las góndolas de barrio choca de frente con el optimismo oficial. En la última semana, los comercios minoristas y almacenes de cercanía comenzaron a recibir nuevas listas de proveedores con incrementos de hasta el 4% en lácteos y galletitas, y de un 7% en el café, cifras que duplican los números estimados por el INDEC. El desfasaje pone en alerta a los comerciantes de nuestra región, quienes advierten que la pérdida del poder adquisitivo destruye las ventas a partir del día 20 de cada mes y transforma la reposición de mercadería en una misión imposible.
El discurso macroeconómico del Gobierno nacional vuelve a mostrar una marcada distancia respecto al día a día de los consumidores y de los pequeños comerciantes. Aunque desde la Casa Rosada y el ministerio de Economía se entusiasman con la posibilidad de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio marque un 1,9% —lo que significaría el tercer descenso mensual consecutivo—, las listas de precios que manejan los distribuidores mayoristas cuentan una historia muy diferente.
La alerta fue encendida por referentes del sector almacenero, quienes detallaron que en los últimos días se registraron subas del 3% al 4% en el rubro galletitero y en productos lácteos esenciales, sumado a un fuerte impacto del 7% en infusiones como el café, además de subas sostenidas en mermeladas y gaseosas de primera línea. Estos porcentajes, aplicados en apenas una semana, dinamitan cualquier expectativa de estabilización real en la canasta básica de alimentos.
El dilema del comerciante: reponer o no vender
Para el comercio minorista de nuestros pagos, la situación se vuelve un laberinto sin salida clara. Los almaceneros advierten que no pueden trasladar la totalidad de estos aumentos de forma directa al mostrador porque el cliente, golpeado por salarios desvalorizados, simplemente deja de comprar. Esta falta de margen para actualizar los valores genera un problema colateral gravísimo: la falta de liquidez para reponer la mercadería vendida, provocando un progresivo desabastecimiento de las estanterías.
El sector coincide en que el cobro del medio aguinaldo y el movimiento generado por el Mundial inyectaron un alivio temporal en las ventas de los últimos días, pero la regla generalizada de la calle sigue firme: promediando el día 20 de cada mes, los sueldos desaparecen de circulación y el consumo se desploma por completo. Mientras tanto, los lácteos ya acumulan un incremento del 15% en lo que va del año, una cifra que expone la brecha frente a las paritarias de los trabajadores.
La danza de números del INDEC
La incertidumbre sobre el rumbo económico se mantendrá formalmente hasta el próximo 14 de julio, fecha en la que el INDEC publicará el dato oficial de la inflación de junio. En el ámbito de las consultoras privadas no hay consenso: firmas como Analytica, EcoGo y Equilibra proyectan un 1,9%, mientras que otros relevamientos estiran la cifra al 2,1%, lo que implicaría un estancamiento en el proceso de baja.
Incluso el propio vocero presidencial, Adrián Ravier, ensayó una cuota de realismo al admitir en conferencia de prensa que "bajar del 2% mensual cuesta", reconociendo la persistencia de una inercia inflacionaria núcleo que se resiste a ceder. Mientras se define la batalla de las estadísticas en Buenos Aires, el almacenero de barrio sigue haciendo malabares para mantener la persiana alta y el vecino cuida cada peso frente a un changuito cada vez más flaco.
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