PROVINCIALES
27 de junio de 2026
Postales del parate económico: Ventas de combustibles se desplomaron un 20% en Corrientes durante el primer semestre
BARRANCA ABAJO. La recesión inducida por el programa económico nacional continúa haciendo estragos en el entramado comercial de la provincia. Las estaciones de servicio de Corrientes cierran la primera mitad del año con un balance drástico, registrando una caída consolidada del 20 por ciento en el volumen de ventas en comparación con el mismo período de 2025. El sector expendedor advierte que el consumo se encuentra estancado en un piso histórico de subsistencia y que el cambio en las pautas cotidianas de los conductores —quienes pasaron de llenar el tanque a realizar cargas de subsistencia de apenas cinco litros— amenaza con romper el punto de equilibrio operativo de los comercios y arrastrar al sector a un escenario inminente de quiebra y despidos.
El enfriamiento de la economía y la licuación sostenida de los salarios frente a los costos fijos destruyeron los márgenes de previsibilidad para los estacioneros locales. El panorama que atraviesa el sector de hidrocarburos echa por tierra las declaraciones optimistas del arco político oficialista provincial de Vamos Corrientes, exponiendo que la anunciada "estabilización" no es otra cosa que el congelamiento del consumo en niveles de parálisis generalizada.
La postal de la crisis: Cargar de a $10.000 para pasar el día
En diálogo con la prensa capitalina, el empresario correntino del rubro, Jorge Sanabria, le puso números a la compleja realidad que enfrentan los surtidores de la provincia. "Tenemos una caída del 20% en el primer semestre comparado con igual etapa del año pasado. Venimos con dificultades porque el consumo está frenado", detalló, evidenciando el impacto directo que el encarecimiento de los costos operativos y las paritarias sectoriales tienen sobre rentabilidades cada vez más estrechas.
Sin embargo, el dato más alarmante y sintomático del empobrecimiento social radica en la mutación de las costumbres de consumo de los automovilistas. Ante la imposibilidad de afrontar el costo de un tanque completo, el grueso de los clientes llega a los playones con presupuestos fijos extremadamente reducidos. "Hoy la gente carga lo justo que necesita para andar durante el día. Hay clientes que llegan y piden 10.000 pesos de nafta, que hoy representan alrededor de cinco litros. Esa es la realidad que estamos viendo todos los días", describió el empresario.
Incertidumbre y peligro de quiebre operativo
Aunque los operadores del sector reconocen que en el último bimestre (mayo-junio) el ritmo de la caída mensual amagó con desacelerarse, aclaran con firmeza que esto no representa indicio alguno de reactivación, sino la consolidación de un "piso" de consumo muy deteriorado que se ubica un quinta parte por debajo de los estándares del año anterior. La principal preocupación de las pymes locales radica en el riesgo de perforar ese suelo crítico de comercialización.
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"Las ventas están paradas", sentenciaron los referentes del sector.
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El objetivo inmediato ya no es crecer, sino intentar de manera defensiva que el volumen de litros vendidos en los surtidores no continúe hundiéndose.
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Un retroceso mayor implicaría quebrar de forma definitiva el punto de equilibrio financiero, imposibilitando el sostenimiento de las estructuras operativas y las fuentes de trabajo.
Hacia el segundo tramo de 2026, las expectativas empresariales se mantienen marcadas por una profunda cautela. El sector coincide en que no existen variables técnicas ni indicios de corto plazo en la economía general que anticipen un rebote. La suerte del mercado de combustibles quedará atada, exclusivamente, a una hipotética e improbable recomposición del poder de compra real de las familias correntinas, hoy devastado por un modelo macroeconómico que prioriza el equilibrio fiscal a costa de desinflar el mercado interno.
