PROVINCIALES
23 de abril de 2026
La escuela del desarraigo: Cuando el hambre y la desmotivación le ganan al aula
El fracaso del sistema educativo argentino ya no se mide solo en exámenes, sino en el vacío de las aulas. Un nuevo informe revela que los estudiantes pierden, en promedio, un mes de clases al año, no solo por paros o infraestructura, sino porque están enfermos o simplemente "no tienen ganas" de asistir. En una Corrientes donde el 60% de los niños son pobres y el Gobierno responde con marketing digital y requisas policiales, la crisis educativa expone una herida sangrante: la escuela ha dejado de ser la cuna del futuro para convertirse en el último refugio de una infancia que ya no cree en el mañana.
El ausentismo como síntoma de una sociedad enferma
Las cifras de la ONG Argentinos por la Educación son el certificado de defunción de la "normalidad" escolar. El 62% de los chicos falta por problemas de salud, lo que desnuda un sistema sanitario colapsado donde la prevención es inexistente. Pero el dato más demoledor es el 39% que admite no tener ganas de ir. La desmotivación no es falta de voluntad; es el resultado de un sistema que ofrece "telemedicina" y "Amazon" a pibes que tienen la panza vacía y el techo agujereado.
La pérdida de un año de vida escolar
El cálculo es aterrador: entre paros, falta de agua en las escuelas, problemas edilicios y enfermedades, a lo largo de la primaria un chico pierde un año completo de escolaridad. Si a esto le sumamos que uno de cada dos alumnos no entiende lo que lee, estamos fabricando una brecha de desigualdad irreversible.
Corrientes: El marketing no llena la panza
En nuestra provincia, el contraste es obsceno. Mientras el Gobernador Valdés intenta retomar la iniciativa política con anuncios de inversiones millonarias y tecnología de punta, la realidad en las escuelas del interior profundo es de asistencia alimentaria récord. El 30% de los chicos no accede a una alimentación regular; para ellos, faltar a la escuela no es solo perder un contenido de lengua, es perder la única comida caliente del día.
El Estado que abandona
No alcanza con prohibir celulares o mochilas para "recuperar la autoridad". La autoridad se recupera garantizando que un chico llegue a la escuela bien comido, sano y con la esperanza de que estudiar le va a cambiar la vida. Hoy, el Estado correntino prefiere gastar en la logística del aplauso antes que en el gabinete psicopedagógico presencial que saque a ese 39% de la apatía y el abandono.
