PROVINCIALES
21 de abril de 2026
El estado avala el control: "Vamos a respetar las prohibiciones de mochilas y celulares"
La ministra de Educación de Corrientes, Ana Miño, rompió el silencio sobre la ola de amenazas que sacude a las escuelas provinciales. En declaraciones radiales, la funcionaria respaldó las drásticas medidas que están tomando los directivos, como la prohibición de ingresar con mochilas y el uso de dispositivos móviles. Aunque habló de "capacitaciones", el mensaje central es claro: el Ministerio acompaña el endurecimiento del control físico mientras el debate sobre las causas profundas de esta crisis sigue en segundo plano.
LA VOZ OFICIAL: RESPALDO A LOS DIRECTIVOS
En el marco de la presentación del Senado Joven, la ministra Ana Miño se refirió a la situación de emergencia que atraviesan los establecimientos educativos. Sus definiciones principales fueron:
Autonomía de la restricción: "Vamos a respetar las decisiones que está tomando cada uno de los directivos", afirmó respecto a las prohibiciones de mochilas y celulares que ya se aplican en Capital e interior.
Procedimientos internos: Aseguró que los directivos "saben cuál es el procedimiento que tienen que realizar" y que existe una comunicación constante para abordar cada caso como una situación diferente.
Herramientas docentes: Adelantó que se buscará implementar capacitaciones para que los docentes tengan herramientas ante este fenómeno, aunque no precisó plazos ni contenidos específicos sobre salud mental o abordaje de la violencia.
VISIÓN CRÍTICA: LA DELEGACIÓN DE LA CRISIS
La postura del Ministerio confirma la tesis de la "negación institucional". Al avalar que cada escuela aplique sus propias restricciones "de acuerdo a su contexto", el Estado parece delegar la gestión del conflicto en los hombros de directivos ya desbordados.
¿Es suficiente con "respetar la prohibición"? Lo que la Ministra define como "acompañar decisiones" puede leerse también como una validación del parche: si el problema es el arma o el celular, saquemos el celular y la mochila. Pero, como venimos sosteniendo, el problema no es la herramienta, sino la orfandad y la falta de un proyecto de convivencia que trascienda la vigilancia.
EL DEBATE
Mientras en las oficinas ministeriales se habla de procedimientos, en las aulas el clima sigue siendo de incertidumbre. La capacitación prometida debe ser algo más que un manual de instrucciones policiales; debe ser el inicio de ese debate que hoy la política decide esquivar refugiándose en el control.
