NACIONALES
4 de abril de 2026
Crisis social encubierta: la desocupación ampliada fue el doble de lo marcado por el Indec
Un demoledor informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), coordinado por el economista Claudio Lozano, reveló la existencia de una profunda crisis social encubierta en la Argentina. El documento advierte que la tasa de desocupación "ampliada" alcanzó el 15,3%, duplicando la cifra abierta que difunde el INDEC. Al sumar a los subocupados y a quienes buscan activamente otro empleo por la licuación de sus salarios, la presión real sobre el mercado laboral asciende al 24%. El estudio denuncia inconsistencias metodológicas y una manipulación de datos para ocultar el verdadero deterioro del consumo y los ingresos.
De acuerdo a un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, la desocupación abierta (desocupados y personas que trabajan pocas horas y buscan activamente otro empleo) se ubicó en el 15,3%. El programa de gobierno choca con el cansancio social.
Una inconsistencia metodológica sobrevuela a la administración actual. No solo tiene problemas para medir la inflación, con la utilización de una canasta de consumos totalmente desactualizada; los cálculos de pobreza y la verdadera tasa de desocupación también están alterados. No es un error aislado. La mentira es planificada.
De acuerdo a un trabajo del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), coordinado por el economista Claudio Lozano, la tasa de desocupación ampliada (que incluye a los subocupados que buscan de manera activa otro trabajo) se ubicó al cierre del año pasado en el 15,3%. La presión total sobre el mercado de trabajo llega al 24%.
Este escenario de precarización social es constitutivo de la administración nacional que por estos días enfrenta un incremento de la tensión social (por la continuidad del ajuste y la caída del salario real) sumado a los casos de corrupción que estallan en su cara.
El rechazo social
El diseño institucional de la administración oficial encontró el aval parlamentario pero se tensiona en la calle. El programa incluyó la reciente aprobación del Presupuesto 2026 y una reforma laboral que se encuentra frenada por la Justicia en varios de sus artículos.
Este desempeño convive con un deterioro cada vez más evidente del consenso social. La confrontación desplegada en torno a la reforma laboral tensionó el clima político, mientras el agravamiento del cuadro social comenzó a horadar parte de la legitimidad del gobierno, debilitando los argumentos que habían sostenido el programa en sus primeros meses, en particular la promesa de estabilización con recuperación gradual de ingresos, indicó el informe del IPyPP.
Aumentó el malestar social vinculado a los ingresos y el empleo. El hallazgo resalta el cambio en la jerarquía de preocupaciones. En el primer nivel aparecen ingresos/salarios y empleo/desocupación; en el segundo nivel, corrupción e inflación/precios; y en un tercer nivel, inseguridad, pobreza y justicia con posiciones más variables, concluyó el trabajo sobre opinión pública.
La "verdadera" desocupación
En la Encuesta Permanente de Hogares, y conforme a criterios metodológicos internacionales, se considera ocupada a toda persona que haya trabajado al menos una hora en la semana de referencia. Ese criterio reduce la capacidad explicativa de la tasa de desocupación como indicador de la presión real sobre el mercado laboral, porque una porción relevante de quienes figuran como ocupados busca activamente más horas o un segundo empleo.
Si a la desocupación abierta (7,5%) se le suma la subocupación demandante, es decir, personas que trabajan menos de 35 horas semanales y buscan activamente otra ocupación, se obtiene una tasa de desocupación ampliada del 15,3%.
Si se considera la presión efectiva total sobre el mercado de trabajo, incorporando también a las personas ocupadas que demandan otro empleo, el indicador asciende hasta alrededor de 24%. Esta medida expresa con mayor precisión el desequilibrio del mercado laboral a favor de quien contrata. Ese excedente de mano de obra disponible, abierto o encubierto, fortalece la capacidad de negociación empresarial y opera como un factor que empuja a la baja los salarios y las condiciones de empleo, concluyó el trabajo citado.
