NACIONALES
5 de abril de 2026
El increíble despilfarro de 110.000 millones de dólares
Un lapidario balance económico reveló que el gobierno de Javier Milei dispuso de una histórica masa de recursos cercana a los 110.000 millones de dólares en poco más de dos años de gestión. Pese a gozar de un "viento de cola" excepcional motorizado por cosechas récord, el superávit energético de Vaca Muerta y masivos salvatajes financieros de los Estados Unidos y el FMI, las divisas se diluyeron en la especulación financiera. Mientras tanto, la economía real acusa el impacto: se destruyeron más de 270.000 empleos registrados, cerraron miles de pymes y la morosidad de las familias argentinas alcanzó picos históricos.
Pese al ingreso extraordinario de 110.000 millones de dólares por cosechas récord, superávit energético y salvatajes del FMI y EE.UU., en poco más de dos años de gobierno, Milei muestra un balance económico paupérrimo. La economía está estancada rumbo a la recesión, la industria opera por debajo de los niveles de la pandemia, se destruyeron 271.000 empleos formales y la morosidad de las familias no para de aumentar.
Durante los años de crecimiento al 8% anual en la primera década de este siglo, la forma de desacreditar ese ciclo político fue afirmar que se benefició del viento de cola del mercado internacional. El aspecto no mencionado es que esos factores favorables fueron potenciados para poder crecer a esas tasas.
La referencia al viento de cola es reveladora si se la compara con el despilfarro del todavía más intenso viento de cola que disfruta el actual gobierno. El dispositivo oficialista oculta el excepcional escenario que tiene el experimento liberal-libertario porque el saldo, en los dos primeros años, ha sido decepcionante.
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Una lluvia de dólares comerciales y financieros
La enumeración de las corrientes a favor de la actual administración es abrumadora:
- Dos años de cosecha del agro en niveles récord tras la sequía del 2023.
- Las empresas colocaron 40.700 millones de dólares en obligaciones negociables y fideicomisos financieros en poco más de dos años.
- El superávit comercial sumado de 2024 y 2025 alcanzó los 30.185 millones de dólares.
- Las inversiones en Vaca Muerta maduraron y el superávit comercial energético acumuló 13.483 millones de dólares.
- Estados Unidos ordenó el salvataje del FMI por 20.000 millones de dólares y luego instrumentó una línea de emergencia directa de la Secretaría del Tesoro.
- Sumando el frente comercial y financiero, la administración tuvo a disposición casi 110.000 millones de dólares. Sin embargo, este flujo de divisas se diluyó en un esquema que prioriza la valorización financiera por sobre la acumulación de reservas internacionales, mientras las netas se mantienen en signo negativo.
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El balance económico es malo
Pese a este impresionante viento de cola, el saldo de dos años es una economía estancada rumbo a la recesión, nula acumulación de reservas, profundo deterioro sociolaboral, destrucción de empresas y empleos de calidad, aceleración inflacionaria y un ajuste fiscal regresivo.
En enero de 2026, la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en el 53,6%, un nivel crítico que se sitúa incluso por debajo del promedio del 2020, atravesado por la parálisis de la pandemia del coronavirus.
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Crecimiento sin generación de empleos de calidad
La dinámica del empleo privado registrado se desvinculó de la actividad económica. El crecimiento funciona como un espejismo debido al fuerte arrastre estadístico de la recuperación agrícola.
Desde noviembre de 2023 cerraron más de 22.600 empresas y se perdieron 271.000 puestos de trabajo asalariados formales. La creación de 160.000 monotributistas resultó insuficiente para compensar esa caída del empleo registrado, en un proceso de creciente precarización.
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La crisis deriva en más informalidad y más morosidad en las familias
La caída de los ingresos generó un aumento del endeudamiento de las familias. Así irrumpe la categoría de trabajadores pobres y endeudados, que deben financiar su supervivencia diaria.
De acuerdo con información de la Central de Deudores del Banco Central, el 60% de la población adulta mantiene algún tipo de deuda. La persistencia de tasas de interés por encima de la inflación está generando un aumento de la morosidad. La irregularidad en la cartera bancaria de las familias ya supera el 11%, el nivel más alto desde que el Banco Central publica la serie.
El fracaso del experimento no puede atribuirse a la falta de suerte. El fiasco nace del dogmatismo ideológico y la instrumentación de una política económica que está condenada a terminar en una crisis económica, social y política.
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