NACIONALES
29 de marzo de 2026
Tensión en seguridad: las cinco fuerzas federales van al paro por sueldos de miseria
Por primera vez en la historia, la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, la PSA y el Servicio Penitenciario Federal marcharán juntos este 2 de abril denunciando salarios de miseria y el vaciamiento de su obra social. Mientras el Gobierno nacional sostiene un discurso de respaldo a los uniformados, la realidad muestra a efectivos obligados al pluriempleo para no caer bajo la línea de pobreza. La preocupante falta de conducción de la ministra Alejandra Monteoliva y sus antecedentes de acuartelamientos en Córdoba encienden todas las alarmas en la Casa Rosada.
La narrativa oficial de "cuidar a quienes nos cuidan" acaba de chocar de frente contra un paredón. En un hecho que marca un antes y un después en la historia institucional del país, las cinco fuerzas de seguridad federales convocaron de manera conjunta a una masiva protesta para el próximo 2 de abril frente al Edificio Centinela.
Sueldos de indigencia y abandono médico
El malestar que recorre los cuarteles y comisarías no es para menos. Efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, la PSA y el Servicio Penitenciario denuncian que perciben salarios que los empujan a la pobreza. No es ningún secreto que hoy un gendarme o un policía federal debe terminar su guardia y subirse a un Uber para poder parar la olla en su casa.
A esto se le suma la dramática situación de salud. Tras el desguace de la obra social Iosfa, los uniformados quedaron prácticamente en el aire, sin prestaciones médicas básicas ni certezas sobre su cobertura. La bronca acumulada por el trato desigual (donde gestiones anteriores beneficiaron solo a las cúpulas) terminó por unificar los reclamos de las bases.
El fantasma de Córdoba y la falta de conducción
En los pasillos de la Casa Rosada el nerviosismo es total y apunta directamente a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Muchos la señalan como una figura "académica" sin el pulso ni el don de mando necesarios para conducir a las fuerzas en semejante crisis.
Pero el verdadero escalofrío en el Gobierno lo genera el archivo. Los funcionarios recuerdan perfectamente que Monteoliva era la ministra de Seguridad de Córdoba cuando en diciembre de 2013 la policía provincial se acuarteló, dejando a la capital mediterránea sumida en el caos y los saqueos. Aquel antecedente, sumado a las feroces internas políticas que mantiene con Patricia Bullrich y la cúpula de Gendarmería, pinta un panorama sumamente oscuro.
El "hacerse los distraídos" o mirar para otro lado ya no es una opción. La seguridad democrática no se garantiza con discursos rimbombantes, sino garantizando la dignidad de los trabajadores que ponen el cuerpo todos los días.
