PROVINCIALES
16 de febrero de 2026
El costo de estudiar y de enseñar: una brecha insalvable entre la realidad de la calle y el abandono estatal

Un relevamiento de Radio Sudamericana pone en evidencia que equipar la mochila para este ciclo lectivo es un desafío inalcanzable para muchas familias. Mientras tanto, el Estado provincial otorga a los docentes una asignación de apenas 20 mil pesos para materiales, una cifra que se esfuma antes de completar la primera lista de útiles básicos.
Estudiar en Corrientes: precios que expulsan del sistema
El relevamiento realizado por Radio Sudamericana este fin de semana es una radiografía del costo de vida en la provincia. Los valores mínimos para que un alumno pueda comenzar las clases exponen una realidad asfixiante:
- Indumentaria: Un guardapolvo clásico cuesta $36.000, mientras que una simple remera de piqué se ubica en los $7.000.
- Equipamiento: Una mochila básica, sin refuerzos ni diseños especiales, arranca en los $20.000. Una cartuchera mínima cuesta $10.000.
- Útiles de base: Carpetas desde $4.000 y repuestos de hojas desde $4.500.
Enseñar: el docente como financista del aula
Frente a estos precios de mercado, el recibo de sueldo de un docente con 24 años de antigüedad muestra el ítem "Ayuda Material Didáctico" con un monto de $19.953,68.
Si analizamos esta cifra a la luz del informe de Radio Sudamericana, la conclusión es una sola: el docente paga para trabajar.
El monto mensual que otorga el Gobierno no llega a cubrir ni el 60% de un guardapolvo.
En la práctica, esos 20 mil pesos se esfuman en una sola compra de cartulinas, fibrones, adhesivos y material de cartelera para motivar la clase.
Todo lo que exceda esa cifra —que es casi todo— sale directamente del salario básico del docente, que hoy se encuentra en $199.536, una cifra que ya está por debajo de la línea de indigencia.
El trasfondo: estadísticas vetustas y realidad desbordada
Este desfasaje no es casual. Mientras la Canasta Básica Alimentaria nacional subió un 5,8% solo en enero, el Estado correntino sigue calculando sus "ayudas" y salarios con metodologías que el propio gobierno nacional admite como obsoletas (basadas en el año 2004). Al usar métricas viejas, el Gobierno ignora que en la Corrientes real, los útiles y la comida suben por el ascensor mientras el reconocimiento al trabajo docente se quedó atrapado en el pasado.
