NACIONALES
14 de junio de 2026
El doble discurso de la política: El senador correntino "Peteco" Vischi pide la cabeza de Adorni, tras haber sido socio clave del ajuste de Milei
En medio del escándalo por presunto enriquecimiento ilícito que acorrala al Jefe de Gabinete Manuel Adorni, el senador nacional por Corrientes, Eduardo “Peteco” Vischi (UCR-Vamos Corrientes), reclamó públicamente su apartamiento preventivo afirmando que el caso "inmoviliza al Gobierno". Sin embargo, detrás del duro cuestionamiento institucional y de sus repentinas críticas al "machetazo" económico, se esconde una maniobra de fuerte oportunismo político: los mismos sectores que traccionaron el voto a Javier Milei en el balotaje y que garantizaron con sus manos las leyes de ajuste en el Congreso, intentan ahora despegarse del desgaste oficialista. El trasfondo revela el inicio de un "Plan B" impulsado por el poder fáctico y el establishment, buscando abrirle camino a figuras como Patricia Bullrich mientras simulan tomar distancia de la crisis.
El escenario político nacional sumó un nuevo capítulo de tensiones cruzadas que impacta de lleno en la provincia de Corrientes. El senador nacional Eduardo “Peteco” Vischi rompió el silencio para exigirle al presidente Javier Milei una "respuesta institucional" ante la delicada situación judicial que atraviesa el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por inconsistencias en sus declaraciones juradas patrimoniales.
“Es un problema del Gobierno nacional. Lo tiene que resolver porque cada vez le está generando más problemas; está inmovilizando al Gobierno y eso ya me parece que es bastante grave”, disparó el legislador radical de Vamos Corrientes. Vischi fue más allá en el plano personal y sentenció que, de haber estado en el lugar del Presidente, hubiese separado al funcionario "de inmediato" para que resuelva sus problemas judiciales fuera del cargo.
El collar después del perro: De aliados clave a críticos oportunos
Más allá de la gravedad que reviste el caso Adorni, la postura de Vischi exige una lectura de contexto obligatoria. El senador correntino no es un opositor orgánico ni un ajeno a la realidad de la Casa Rosada: pertenece al entramado político que impulsó activamente el voto hacia Javier Milei en la segunda vuelta electoral y cuyas manos en el recinto del Senado resultaron indispensables para aprobar prácticamente todo el paquete de leyes estructurales enviado por el Poder Ejecutivo.
Hoy, con el desgaste de la gestión a la vista, el discurso del legislador mutó drásticamente hacia la preocupación social. Vischi detalló haber mantenido un encuentro con el ministro de Economía, Luis Caputo, a quien le cuestionó que el esquema financiero actual solo beneficia a sectores concentrados como la minería, los hidrocarburos y el agro, dejando rezagadas a las economías regionales. Según relató, ante su consulta sobre una estrategia de salvataje, Caputo le dejó entrever "que la idea es que el mercado se organice", dejando al descubierto la total falta de un plan de contingencia oficial para el aparato productivo correntino.
El "machetazo" fiscal y el Plan B del establishment
“El Gobierno ha tomado la decisión de no gastar, pero no gastar significa pegarle un machetazo a los gastos”, criticó el senador por Corrientes, advirtiendo que el equilibrio fiscal se sostiene mediante un simple cese de pagos ("no le pago a nadie") que destruye políticas sensibles de desarrollo.
Esta repentina "sensibilidad" de quienes convalidaron el rumbo económico en el Parlamento responde a una estrategia más profunda del poder fáctico. Ante los primeros síntomas de inmovilidad y escándalos de la administración de La Libertad Avanza, el establishment económico y político empieza a activar un plan de recambio. El objetivo solapado de estas críticas no es defender el bolsillo de los correntinos, sino forzar el desgaste de la figura de Adorni y del propio Milei para viabilizar una alternativa de centroderecha más previsible para los mercados, encarnada en la figura de Patricia Bullrich. Quienes abrieron la puerta para meter el perro en la casa, hoy golpean de nuevo para intentar vendernos el collar.
