NACIONALES
11 de junio de 2026
El INDEC de Caputo festeja la inflación de 2,1% en mayo pero los precios ya pulverizaron el Presupuesto anual
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de mayo fue del 2,1%, acumulando un 14,7% en lo que va de 2026 y una variación interanual del 33,2%. A pesar del triunfalismo del oficialismo, una lectura crítica y didáctica del índice desnuda las falacias del "dibujo" oficial: el organismo se encuentra intervenido de hecho por el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, y utiliza métodos de medición atrasados por más de dos décadas que no reflejan el impacto real de las tarifas en el bolsillo. Además, la cifra oficial confirma el fracaso de las metas del Gobierno de Javier Milei, que había proyectado un techo inflacionario de 10 puntos para todo el año y terminó desbordado holgadamente antes del primer semestre.
La difusión del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de mayo, que arrojó una tasa del 2,1% frente al 2,6% de abril, ha sido expuesta por la Casa Rosada como un logro consolidado de su plan económico. Sin embargo, para entender la distancia abismal que existe entre las planillas estatales y el changuito del supermercado, es indispensable analizar los números oficiales bajo parámetros técnicos y metodológicos que el relato libertario intenta ocultar.
Un INDEC intervenido de hecho por Luis Caputo
El primer factor que destruye la credibilidad ciega en las estadísticas es institucional. Tras la renuncia de Marco Lavagna, el INDEC perdió su fachada de autarquía técnica y quedó alineado de hecho a las necesidades políticas del Ministerio de Economía conducido por Luis "Toto" Caputo. No se trata de una falsificación burda de planillas, sino de una intervención en la prioridad de las mediciones y en los tiempos de difusión, asimilando el organismo al esquema de metas fiscales del Gobierno Nacional.
Parámetros viejos: Midiendo la Argentina de hace 20 años
La segunda gran trampa radica en la composición del termómetro con el que se mide la fiebre inflacionaria. Los parámetros, ponderaciones y productos que el INDEC utiliza para calcular el IPC actual responden a encuestas de consumo de hace por lo menos 20 o más años atrás.
¿Qué significa esto en la vida cotidiana? Significa que la estructura de gastos de las familias argentinas cambió por completo. Hoy en día, los servicios regulados (luz, agua, gas, internet y transporte) absorben la mayor parte de los ingresos fijos de un hogar. Sin embargo, en la vieja matriz que usa el INDEC, esos rubros tienen un peso minoritario frente a categorías como indumentaria o esparcimiento. Al dar indumentaria apenas un 0,3% en mayo, el promedio general se "tira hacia abajo" artificialmente, ocultando que el costo de vida real para no ser pobre en el interior ya es prohibitivo.
El fracaso de las metas del Presupuesto
El dato de mayo expuso, además, el rotundo fracaso de la planificación macroeconómica de Javier Milei. El proyecto de Presupuesto para el año 2026 contemplaba y calculaba una inflación anual total que no debía superar los 10 puntos porcentuales.
Los propios números del INDEC dinamitaron esa promesa: con el 14,7% acumulado entre enero y mayo, el Gobierno superó holgadamente y en apenas cinco meses la meta fijada para todo el año. La pauta oficial quedó pulverizada antes de llegar a la mitad del almanaque.
Desaceleración no es baja de precios: Menos resto en el bolsillo
Por último, es fundamental explicar de forma didáctica que una inflación del 2,1% no significa de ninguna manera que los precios dejaron de subir o que las cosas están más baratas. Significa, simplemente, que los precios suben un poco menos rápido que el mes anterior.
Al ser un promedio general, el índice no refleja que cuando el vecino asiste al supermercado compra cada vez menos mercadería. El dinero que se va en pagar los servicios no indexados debidamente en el IPC te deja con menos resto en el bolsillo para acceder a bienes básicos como los Alimentos y Bebidas, que en mayo subieron un 2,5%. De hecho, las consultoras privadas ya advierten que en la segunda semana de junio los alimentos volvieron a acelerarse a un ritmo del 0,6% semanal, empujados por el rebote en los precios de la carne y las bebidas. Los números del Gobierno cierran en el Excel; la realidad de las familias sigue atrapada en la supervivencia.
