La situación de caja del Gobierno nacional ha llegado a un punto crítico. La caída interanual del 10% en la recaudación de febrero amenaza con repetirse en marzo, pero el escenario real sería aún más grave si el Estado cumpliera con sus obligaciones fiscales básicas.
El bolsillo del trabajador está al límite y los comercios lo sienten en carne propia. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) lanzó una señal de alerta roja: la caída del consumo es persistente y, según el sector, no hay indicios de que la situación mejore en el corto plazo.
La crisis inflacionaria vuelve a sentirse con crudeza en las góndolas de todo el país, y nuestra región no es la excepción. Según el último relevamiento del Centro de Estudios por la Soberanía Popular Mariano Moreno, los precios de productos de primera necesidad registraron subas de doble dígito en el último mes, consolidando una presión asfixiante sobre los hogares.