PROVINCIALES
17 de mayo de 2026
Corrientes en el podio nacional del pluriempleo: la necesidad de tener dos o más trabajos para llegar a fin de mes
Un informe oficial de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC revela el impacto directo del derrumbe del poder adquisitivo en el norte argentino. Corrientes se ubica como una de las provincias con mayor índice de pluriempleo en todo el país, alcanzando al 15,4% de su población ocupada. La alarmante estadística expone un escenario de supervivencia donde el salario único ya no alcanza para pagar las cuentas básicas, empujando principalmente a jefes de hogar y a mujeres a sobrecargar sus rutinas con hasta tres ocupaciones y en condiciones de informalidad.
El mapa de la necesidad y el fenómeno en Corrientes
La realidad sociolaboral de la provincia de Corrientes exhibe un rasgo de profunda vulnerabilidad económica. Lejos de ser una muestra de dinamismo o crecimiento del mercado laboral, la proliferación de personas con más de una ocupación se consolidó como la única vía de subsistencia frente a la erosión constante de los ingresos reales. Mientras que el promedio nacional de pluriempleo se ubica en el 10,4% de la población ocupada, Corrientes comparte los niveles más elevados del país junto con Tucumán (18,3%) y Mendoza (15,4%), duplicando o triplicando las cifras de distritos con realidades disímiles como Formosa (2,6%) o La Rioja (5,1%).
Los datos, recopilados originalmente por el INDEC y difundidos en el último informe de la Jefatura de Gabinete al Congreso, exponen las asimetrías del interior. En los conglomerados con mayor densidad poblacional como la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los índices se mantienen en torno al 13,2% y 10,2% respectivamente. La escalada correntina en el indicador evidencia que en las economías regionales los ingresos fijos pierden la carrera de manera más acelerada contra la inflación de tarifas, servicios y alimentos esenciales.
El perfil del pluriempleado: sostén de hogar y desamparo previsional
Al analizar la letra chica provista por estudios complementarios de la Fundación Encuentro, el fenómeno adquiere un rostro marcadamente familiar y de género. A nivel país, las mujeres concentran la mayor carga de esta modalidad, representando el 56,6% del total de las personas pluriempleadas. Asimismo, más de 6 de cada 10 trabajadores que acumulan tareas son jefes o jefas de hogar, lo que demuestra que la decisión de sumar horas y empleos alternativos responde a la responsabilidad directa de sostener económicamente el techo y la mesa de sus familias.
El desgaste se concentra en las edades centrales y más productivas de la vida: casi 9 de cada 10 pluriempleados tienen entre 30 y 65 años. La estructura del esfuerzo indica que el 83% de este universo debe repartirse entre dos empleos, mientras que un preocupante 10,5% estira sus energías diarias para cumplir con tres ocupaciones distintas. Las actividades más recurrentes donde se refugia esta necesidad son el servicio doméstico (13%), las ocupaciones contables y administrativas (18,6%) y los roles profesionales (10,2%).
A pesar de la extenuante carga horaria que este esquema presupone, el pluriempleo no es garantía de bienestar ni de seguridad a largo plazo. Uno de los datos más alarmantes del relevamiento indica que 1 de cada 3 trabajadores con múltiples ocupaciones no tiene ningún tipo de aportes jubilatorios, quedando completamente desprotegidos ante el sistema de seguridad social. Si bien los ingresos promedio de quienes acumulan empleos resultan un 13% más altos que los de un trabajador de una sola jornada, la dispersión es brutal: mientras un sector calificado logra defenderse de la crisis, un amplio 23% de los pluriempleados permanece estancado en el segundo decil de menores ingresos de la escala social, pedaleando diariamente en la informalidad solo para no caer en la pobreza.
