PROVINCIALES
12 de mayo de 2026
Caso "N": El Tribunal de Mercedes revocó la domiciliaria y dictó prisión preventiva para José Codazzi
Tras la polémica decisión inicial del juez de Esquina, el Tribunal de Revisión de Mercedes hizo lugar al pedido de la fiscalía y ordenó que el abogado José Codazzi permanezca detenido en prisión preventiva. El letrado, ya cuestionado por su rol en el caso Loan Peña, está implicado en la desaparición de un menor tras haber trasladado a los protagonistas del hecho hasta Goya.
La justicia correntina dio un giro de timón en una causa que mantiene en vilo a la provincia. Este lunes, los magistrados Carlos Antonio Martínez, Enrique Eduardo Deniri y Jorge Alberto Esper, integrantes del Tribunal de Revisión de Mercedes, anularon por unanimidad el beneficio de la prisión domiciliaria con tobillera que el juez de Garantías de Esquina, Jorge Vallejos, le había otorgado al abogado José Codazzi.
Codazzi fue detenido el pasado lunes tras admitir que trasladó al padre y al menor desaparecido desde Esquina hasta San Isidro (Goya). A pesar de la gravedad del hecho y del riesgo procesal, el juez de primera instancia había optado por una medida morigerada que hoy el tribunal superior consideró insuficiente, dictando finalmente la prisión preventiva efectiva.
El "facilitador" reincidente
Desde una mirada analítica, la figura de José Codazzi vuelve a exponer los pliegues más oscuros del sistema legal y político de Corrientes. No es un nombre nuevo: es el mismo abogado que en 2024 estuvo bajo la lupa por el caso Loan Peña, señalado por llevar a Laudelina Peña —junto a un diputado provincial— a declarar una dudosa teoría del accidente para desviar la investigación federal hacia el fuero provincial.
Que un profesional del derecho, ya sospechado de maniobras de encubrimiento en el caso de desaparición más grave de las últimas décadas, aparezca ahora involucrado en otra desaparición de un menor bajo circunstancias similares, es una señal de alarma que la Justicia no podía seguir ignorando. La revocación de su domiciliaria parece ser una respuesta al hartazgo social y a la necesidad de evitar que, una vez más, las influencias políticas y los "traslados nocturnos" terminen por sepultar la verdad. ¿Estamos ante un patrón de conducta o ante un sistema que permite que ciertos personajes operen impunemente hasta que la presión pública se vuelve insoportable?
