PROVINCIALES
16 de abril de 2026
El NEA en punto muerto: la construcción no despega y el empleo toca fondo
A pesar de los anuncios de un posible "rebote" económico, la realidad en el Noreste Argentino es drásticamente distinta. Gustavo Roselló, titular de CAMARCO Corrientes, advirtió que los indicadores del sector siguen en caída libre. Con la obra pública nacional paralizada, la venta de insumos en picada y niveles de empleo alarmantes, el sector de la construcción en la región se enfrenta a uno de sus escenarios más complejos, lejos de la recuperación que se percibe en otros puntos del país.
Una reactivación que no llega al Interior
El presidente del distrito Corrientes de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Roselló, fue tajante: en el NEA, los números no mienten y la tendencia sigue siendo a la baja. Mientras en algunos centros urbanos del país se ensayan teorías sobre una mejora en la actividad, en nuestra región la parálisis es la norma.
"Siguen bajando algunos índices", aseguró Roselló en diálogo con la prensa, poniendo el foco en la heterogeneidad de la crisis. Lo que para algunos es un alivio estadístico, para los empresarios y obreros del NEA es una profundización de la incertidumbre.
Los tres pilares de la crisis: Obra, Empleo e Insumos
La preocupación de CAMARCO se sustenta en datos concretos que afectan directamente la economía local:
Paralización de la Obra Pública Nacional: El freno total de los proyectos financiados por Nación ha dejado un vacío imposible de llenar por el sector privado en el contexto actual.
Derrumbe del Empleo: Los indicadores de ocupación en la construcción registran niveles bajísimos, dejando a miles de familias de la región sin su principal sustento.
Caída en la venta de materiales: El sector comercial también siente el impacto; sin obras, no hay demanda de insumos, lo que genera un efecto dominó en toda la cadena productiva.
Un escenario complejo para el 2026
El dirigente empresarial subrayó que, aunque se hable de un "rebote" favorable a nivel general, el interior —y especialmente el NEA— continúa sumergido en una situación crítica. La falta de inversión y la ausencia de un plan de infraestructura que contemple las asimetrías regionales mantienen a las máquinas apagadas y a los trabajadores en la calle.
