LA CRUZ
10 de marzo de 2026
La fachada del marketing: cuando el 8M se convierte en un evento de propaganda

La gestión de lo público no puede limitarse únicamente a la estética de un festival mientras se avasallan los derechos de quienes sostienen el funcionamiento diario de nuestro municipio.
La conmemoración del 8 de marzo en La Cruz no fue un hecho aislado, sino una nueva muestra de la pretensión constante de este gobierno por intentar barnizar la realidad con marketing para tapar una gestión vacía de respuestas.
Nadie reniega del derecho del pueblo a disfrutar de su Paseo Costero - Carlos Emir Fagúndez - , de su música o de un evento popular gratuito; es una conquista de la comunidad. Sin embargo, es necesario señalar lo que el brillo del escenario intenta ocultar: la gestión de lo público no puede limitarse únicamente a la estética de un festival mientras se avasallan los derechos de quienes sostienen el funcionamiento diario de nuestro municipio.
El manual del marketing digital frente a los hechos concretos
Daría la impresión de que para esta gestión la columna vertebral de su accionar no pasa por la agenda social, ni por la transparencia de la información pública, sino por la propaganda. Se han comprado el manual completo del marketing digital; creen que la agenda ciudadana se resuelve con pantallas gigantes, diseños gráficos o ploteos.
Pero mientras la simulación intenta ocupar el centro de la escena, los hechos golpean la realidad de los ciudadanos de a pie: se ha despedido a un número importante de trabajadoras sin explicación alguna, de forma abrupta y cortando el pago de sus salarios. Y, lo que es aún más grave, ante el reclamo legítimo, la respuesta del gobierno ha sido el ninguneo, el hostigamiento y el escrache mediático, tanto en medios oficiales como en redes sociales.
La lógica de la violencia y la hipocresía
Esta metodología nos remite a una dinámica perversa: primero se violenta a las trabajadoras —quitándoles el sustento, persiguiéndolas y exponiéndolas al escrache—, para luego intentar "homenajearlas" con un gesto vacío cuando llega la fecha del calendario.
No se puede hablar de respeto a la mujer trabajadora mientras se la ajusta, se la persigue, se la ningunea y se la escracha en el día a día.
La banalización del 8 de marzo, usando una fecha de lucha como si fuera un evento de relaciones públicas, es la prueba definitiva de una gestión que ha perdido el norte social. Cuando faltan las bases mínimas de respeto laboral y de transparencia, cualquier gesto simbólico del gobierno deja de ser homenaje para transformarse en pura hipocresía. La dignidad laboral no es una opción para un discurso; es el compromiso innegociable de quien nos gobierna.
Un llamado a la reflexión antes de las sesiones
Mañana, en la apertura de sesiones legislativas, el Intendente tendrá la palabra. El pueblo de La Cruz debería saber distinguir claramente entre lo que es una fiesta popular —que le pertenece por derecho— y la política de la simulación cínica de un gobierno que pretende ocultar la ausencia de agenda social detrás de una fachada de propaganda.
Menos flores, más dignidad laboral.
