Efecto importaciones: La planta de cerveza Corona en Zárate planea prescindir de la mitad de su personal
Golpeada por una caída del 45% en las ventas y el ingreso masivo de productos extranjeros, la planta operada por Quilmes abrió retiros voluntarios. De los tres turnos de producción, solo se mantendrá uno activo.
La emblemática planta de Zárate, inaugurada en 2020 para la producción nacional de la cerveza mexicana Corona, atraviesa su momento más crítico. La empresa Quilmes inició un proceso de retiros voluntarios con el objetivo de reducir a la mitad su dotación de personal actual, pasando de 140 operarios a apenas 80.
Este achique es el reflejo de una tendencia que se profundizó en el último año. En 2022, la planta contaba con 260 operarios; hoy, la caída del mercado interno y la competencia desigual con los productos importados han forzado un acuerdo con el gremio cervecero para evitar el cierre definitivo de las instalaciones.
Importación indiscriminada vs. Producción nacional
Desde el sindicato, Horacio Romero denunció que la importación de cervezas aumentó un 293% en el primer trimestre de 2025, según datos del Indec. Mientras el consumo de fabricación nacional se desplomó un 45%, las góndolas se llenan de productos extranjeros que llegan con costos que la industria local, asfixiada por el aumento de costos fijos, no puede igualar.
Un motor que se apaga
La molienda de cebada cervecera ya había mostrado una caída del 17%, pero el impacto en la planta de Corona es aún más gráfico: la fábrica pasará de operar tres turnos diarios a solo uno, manteniendo únicamente la línea de envasado en vidrio no retornable.
Este escenario se suma al remate de la fábrica que lanzó los caramelos "No hay plata" y al cierre de otras industrias del sector alimenticio, configurando un mapa de desindustrialización por goteo que afecta directamente al empleo formal.
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