NACIONALES
30 de enero de 2026
La salida por arriba: La jugada de Máximo Kirchner para blindar el bastión más importante de la Argentina y reordenar al PJ nacional

En una movida estratégica que sacudió el tablero político, Máximo Kirchner propuso a Axel Kicillof para conducir el PJ Bonaerense. Este armisticio táctico no solo busca desactivar la interna en la provincia, sino que funciona como el motor para reordenar al peronismo nacional, blindando el territorio frente al asedio financiero de Milei y dejando sin argumentos a quienes apostaban a la fractura.
Por la redacción de Radio Éxito
La lectura política: El armisticio de Máximo
Lo que para muchos resultó sorpresivo es, en realidad, una maniobra de realismo político ejecutada por Máximo Kirchner. Al proponer al Gobernador para la presidencia del partido, el líder de La Cámpora ejecuta un armisticio táctico necesario. En un contexto donde el Gobierno Nacional utiliza el ahogo financiero y el recorte de fondos como herramienta de disciplinamiento, Máximo entiende que la fractura interna es el camino más corto a la derrota colectiva.
Deponer las armas para defender el territorio
Esta movida es un mensaje de pragmatismo. Al ungir a Kicillof, Máximo Kirchner neutraliza el argumento del "sectarismo" o la "intransigencia" que sus detractores agitaban. Es la decisión de priorizar la defensa de la Provincia de Buenos Aires —el bastión más importante de la resistencia— por sobre las cuotas de poder interno. Si el ajuste nacional pretende "quebrar" al principal distrito del país, la respuesta es una conducción política y ejecutiva unificada.
Neutralización de los sectores críticos
La jugada desarma a quienes estaban dispuestos a "quemar las naves" en una interna sangrienta. Al proponer la unidad detrás del Gobernador, Máximo deja sin argumentos a los sectores que fundamentaban que el kirchnerismo buscaba decidir de manera unilateral o autoritaria. Esta maniobra neutraliza esa narrativa, debilita a los sectores que especulaban con la ruptura y condiciona a quienes buscaban una diferenciación a cualquier costo.
El reordenamiento nacional: El fin de las excusas
Hacia el resto del país, la decisión de Máximo tiene un impacto inmediato. Al ordenar el distrito que es la columna vertebral del movimiento, se terminan los pretextos para los gobernadores y referentes del interior que esperaban una fisura bonaerense para tomar distancia. La Provincia recupera su rol de eje de gravedad; el peronismo nacional ahora tiene un centro sólido donde abroquelarse, desapareciendo las excusas para postergar la unidad nacional.
Hacia una Fase 2: Ensanchamiento y Ofensiva
Con este ordenamiento, el peronismo sale de su etapa introspectiva y pasa a una fase de fortalecimiento político:
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Superar el núcleo duro: Con la interna en pausa, el movimiento queda habilitado para una política de alianzas con sectores sociales, el centro político y gobernadores que hoy se sienten huérfanos ante la radicalización de la Casa Rosada.
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Gestión como bandera: Se fortalece la figura de Kicillof como la cara visible de un Estado que, pese al asedio, cumple sus funciones (como en las emergencias climáticas), contrastando con un Gobierno Nacional que desertó de sus responsabilidades básicas.
