NACIONALES
22 de enero de 2026
La mentira de la caña y el pescado: El relato de Milei que choca contra 6 millones de planes sociales

El eslogan "no venimos a dar el pescado, sino a enseñar a pescar" se convirtió en el eje ético del ajuste libertario. Sin embargo, la historia y los datos actuales revelan una paradoja incómoda: el modelo de Javier Milei sostiene la mayor estructura de asistencia estatal de la historia argentina, superando incluso a los gobiernos que tanto critica.
La frase es atractiva, pero tramposa. El concepto de "enseñar a pescar" supone que existe un río con peces y que el ciudadano tiene una caña en la mano. Pero la realidad económica de 2026 muestra un panorama diferente: con la obra pública paralizada y el consumo en picada, el gobierno ha "secado el río" del empleo formal.
El origen de la receta: Los años 90 Para entender el presente hay que mirar al pasado. Los planes sociales no nacieron con el populismo, sino con el modelo neoliberal. Fue durante el gobierno de Carlos Saúl Menem (1995/1996) cuando surgieron los "Planes Trabajar". Nacieron como un parche de emergencia para contener el estallido social que provocaron las privatizaciones y el desempleo masivo. Desde su origen, el "pescado" fue la anestesia para un modelo que destruía el trabajo.
Dato mata relato: La explosión de la asistencia Aunque el discurso oficial estigmatiza la ayuda estatal, los números son contundentes:
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En 2015: Al cierre del mandato de Cristina Kirchner, los programas de empleo directo rondaban los 250.000.
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En 2026: Según datos recientes, el gobierno de Javier Milei mantiene una red de 6 millones de beneficios sociales (sumando AUH, Tarjeta Alimentar y los nuevos programas de asistencia).
La caña rota
¿Cómo se enseña a pescar si se recorta en salud y educación? ¿Cómo se sale adelante si el mercado laboral no absorbe a nadie? La contradicción es total: el gobierno que desprecia al Estado lo utiliza hoy como un "amortiguador" masivo. Los planes sociales se han convertido en el seguro de vida de un modelo que, sin esa asistencia, enfrentaría un conflicto social sin precedentes.
La conclusión es clara: no se está enseñando a pescar. Se está administrando la escasez en un estanque vacío, mientras el relato intenta ocultar que, bajo el signo de la "libertad", la dependencia del Estado es hoy más grande que nunca.
