Miércoles 28 de Octubre de 2020

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OPINIÓN

8 de junio de 2014

Corrientes, todo un país

Considerado el triángulo del futuro, Macri en su paso por Corrientes dejó definiciones fuertes. No lo descartó a Ricardo en una fórmula. Dijo que no todo debía considerarse como perdido en la década kirchnerista, con algo más que una señal que confirma la buena relación con la Casa Rosada, y dejó en claro que su estrategia es crecer. Desechó todo acuerdo con Massa y tomó distancias en lo electoral del Gobierno nacional. Ahora se espera la llegada de Julio Cobos, y una nueva visita de Urribarri; esta vez, a Paso de los Libres. En el escenario provincial impactó fuerte la renuncia del Viceintendente de Goya, aunque el justicialismo apunta a abroquelarse en torno a Gerardo Bassi. En Monte Caseros, la relación del Intendente con el Vice se habría deteriorado, aunque no está previsto un paso al costado del número dos, que apunta a crecer desde las diferencias y ya ha cerrado filas con el llamado grupo de los "12 apóstoles", que secundarían al "Pato" Urribarri. Scioli como Massa muestran preocupación por Corrientes. El primero no logra compromisos fuertes en sostén de su candidatura; en tanto que el segundo no ve que los sondeos posicionen su nombre en consonancia con otros distritos. Ricardo juega a varias puntas, con terminales en todos los candidatos con posibilidades. Apunta a hacer valer el hecho de ser el único distrito en el cual el radicalismo domina el territorio. En el marco de la Justicia, una nota del Presidente del Superior desconcertó al Senado y a sus propios pares del Tribunal. Semhan admitió que aún no había resolución firme en el caso de la destitución del ex Juez de Saladas, aunque sugirió a la Cámara alta que igualmente prosiga el trámite del acuerdo, con lo cual podrían terminar habiendo dos jueces para un mismo cargo. Los memoriosos recuerdan el caso de Mercedes, donde la Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó un fallo del Superior Tribunal de Corrientes por violación de las garantías federales en el procedimiento cumplido por el Jury. En el caso de Saladas, Semhan intervino como Presidente del órgano que dispuso la remoción y ahora preside el tribunal que analiza la legalidad del fallo. Corrientes, todo un país, o "República aparte". Hay cosas que no se deberían hacer, pero se hacen…
Por Confucio

La decisión del juez, Ariel Lijo, de aceptar el pedido del vicepresidente Amado Boudou de adelantar la fecha de su declaración indagatoria en el Caso Ciccone generó una ola de febriles especulaciones.
La posibilidad, cada vez más cercana de que dicte un auto de procesamiento abre un interrogante sobre el curso posterior de los acontecimientos. La hipótesis de un pedido de licencia, antes que de una renuncia anticipada, empezó a tomar cuerpo en los pasillos del Senado. El senador santiagueño, Gerardo Zamora está listo para dar un paso al frente.
Demás está decir que esta alternativa no entusiasma a Cristina Fernández de Kirchner. Al contrario, la primera mandataria teme, con razón, que ese eventual, paso al costado de Boudou sea interpretado como un síntoma de debilitamiento de la autoridad presidencial. En la Casa de Gobierno no se puede disimular la preocupación reinante sobre el futuro procesal del Vicepresidente.
En este contexto llamó poderosamente la atención la aparente contradicción entre el pedido de Boudou, de adelantamiento de la fecha de su indagatoria y la presentación de sus abogados defensores solicitando la nulidad de la resolución de Lijo. Crecieron las versiones sobre desinteligencias relacionadas con la estrategia judicial del Vicepresidente, en la que se advertiría una clara contradicción entre las razones políticas y las exigencias procesales.
En las esferas tribunalicias trascendió que la decisión de Lijo de adelantar la indagatoria buscaría responder a una presunta maniobra de Boudou, quien la habría solicitado públicamente para ocultar la intención de eludir el llamado, a través del recurso de nulidad mientras se buscaba crear las condiciones para desplazar a Lijo del control de la causa mediante alguna decisión del Tribunal de Alzada, que según las versiones tenía un borrador en tal sentido, con la firma de uno de los camaristas.
En la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia se fortalece la impresión de que en la corporación judicial existe un clima político adverso al Gobierno, que se traduciría en la aceleración de algunos expedientes que comprometerían a algunos funcionarios públicos y a ciertos empresarios cercanos al oficialismo, en especial a Lázaro Báez y a Cristóbal López. En ese sentido, el procedimiento en el Consejo de la Magistratura contra el fiscal José María Campagnoli habría sido la gota de agua que rebasó la copa.
En este marco, es importante para entender que, si bien en los tiempos que corren más que nunca tiene vigencia aquel trípode que se da en llamar la Santísima Trinidad y que involucra por sobre los gobiernos de turno a los medios, la Justicia y la opinión pública, en este particular caso de Boudou se equivoca Capitanich cuando habla de una presunta extorsión de los medios sobre la Justicia.
Lo cierto que ésta actúa por iniciativa e intereses propios, más allá de la línea periodística de algunos medios que en el caso pueden coincidir en una acción de pinzas, si se quiere involuntaria en orden a que persiguen idénticos intereses con distintas motivaciones.
Esto es lo que debiera quedar claro para algunos prominentes hombres del Gobierno. La necesidad de reparar en el día después. Le pasó a muchos que no entendieron que llegar al gobierno es subirse a un tigre. No es del todo fácil, pero tampoco cuesta demasiado más cuando hay viento a favor por distintas circunstancias que tornen posible lo que parecía imposible.
El punto central es el día después. Cómo bajarse del tigre sin que el tigre se lo coma. Y en esto no todos cuantifican en su justa dimensión la importancia que los medios y la Justicia tienen como que sobreviven a los circunstanciales habitantes del poder que en los hechos no es tal sino sólo el ejercicio temporal de cargos que aun  expectantes están sujetos a la lógica de que no son eternos, una lógica a la que no pudo escapar ni siquiera el rey Felipe de España, que decide abdicar cuando comprueba que los sondeos de opinión no le dejan margen para continuar sin poner en riesgo la institución de la Monarquía.
Decisiones oportunas como las del Rey son las que permiten recrear un clima adverso. Quizás si ello hubiera sido tenido en cuenta, María Antonieta no hubiera terminado como término, dando paso con ello a un nuevo tiempo con profunda repercusión en el tiempo y en su época.
Algunos funcionarios gubernamentales se preguntan sobre la reciente visita al Vaticano de Lijo y el inminente viaje a la Santa Sede del juez, Claudio Bonadío, otro magistrado federal con olfato político, que tiene a su cargo algunas causas de alto voltaje y que los correntinos bien conocen, porque fue en su momento un actor central en las álgidas jornadas de los colegios electorales, como segundo del entonces secretario legal y técnico, Carlos Corach.

CONTRAOFENSIVA POLÍTICA

A pesar de estos avatares judiciales, el Gobierno pretende aprovechar el nuevo escenario favorable creado por el acuerdo con el Club de París para fortalecer el espacio político del kirchnerismo.
El nombramiento de Ricardo Forster en el Ministerio de Cultura fue considerado como un aval presidencial al grupo de intelectuales de Carta Abierta, cuya última y reciente aparición pública contuvo una afilada crítica contra la candidatura del gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Al que la Casa Rosada no deja de esmerilar sin que el Gobernador bonaerense muestre capacidad de reacción como para mostrarse como un competidor de igual a igual, con un Massa que sostiene su liderazgo electoral, contribuyendo además al crecimiento que desde atrás muestra un Mauricio Macri que comienza a asegurar un tercer lugar claro, frente a un Unen que sin lograr hacer pie en la Provincia de Buenos Aires no transmite al cuerpo electoral de la Nación el ser un polo de poder con suficiente envergadura como para llegar a un ballotage.
En este marco se justifica la actitud especulativa de algunos dirigentes como Oscar Aguad, Ramón Mestre o el propio Ricardo Colombi, más cerca de dar el salto que de inmolarse en una nueva y fallida experiencia electoral del llamado progresismo.
Simultáneamente, el ministro del Interior, Florencio Randazzo intensificó sus giras por el país, al tiempo que alguno de sus voceros desparramó la inverosímil versión de que Scioli podía terminar siendo candidato a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Randazzo insiste en confiar a sus colaboradores íntimos sus aspiraciones presidenciales e insiste también en desechar la opción de postularse para la Gobernación bonaerense.
En La Plata, nadie se toma demasiado en serio estos juegos palaciegos. Scioli tiene muy en claro que es la única candidatura presidencial electoralmente viable para el Frente para la Victoria. De allí que comprenda perfectamente que en la Casa Rosada se busque prolongar durante el mayor tiempo posible una definición cuyo apresuramiento debilitaría a la figura presidencial. La designación de Forster y los movimientos de Randazzo son interpretados más como parte de una estrategia para prolongar el suspenso que como la búsqueda de una opción alternativa.
Tampoco creen los asesores de Scioli en las teorías conspirativas acerca de la "variante Bachelet", según las cuales Cristina Kirchner preferiría ser sucedida por un candidato opositor para regresar triunfalmente en 2019. La aparente "luna de miel" entablada entre la Jefa de Estado y Mauricio Macri tendería más bien a esmerilar a Sergio Massa, quien efectivamente se ve perjudicado por el alza en las encuestas de la intención de voto por el Alcalde porteño, al que no habría que descartar que según sea la evolución de la interna del espacio oficial termine colándose en la segunda vuelta si finalmente cierra con un sector del radicalismo lo cual traerá aparejado el acompañamiento de un sector importante del propio peronismo.
Lo que está claro es que la sostenida presión del Gobierno sobre Scioli comienza a surtir efectos en términos de que el desgaste se traslada a pérdida de intención de voto, fundamentalmente porque la gente no lo ve como un polo de poder con consistencia suficiente para la pelea de fondo.

CUIDADO CON URRIBARRI

Por ahora, quien asoma como delfín presidencial no es otro que el Gobernador de Entre Ríos. Randazzo como Coqui quieren y no quieren, y en la duda dejan espacios que el "Pato" Urribarri aprovecha para mostrarse como precandidato en carrera.
En Corrientes comienza a marcar presencia. Su próximo turno es el de Paso de los Libres, donde lo recibirá Yardín junto con el intendente y el presidente del Concejo de Curuzú Cuatiá, "Lalo" Domínguez y Juan Ramón Sosa, además del Viceintendente de Monte Caseros que se ha sumado al grupo y otros intendentes y dirigentes que han respondido al pedido del entrerriano de conformar una masa crítica del proyecto que lidera.
Con el piso electoral que tiene la Presidenta en Corrientes y con la posibilidad de contar con recursos, el entrerriano es un candidato que no deja de entusiasmar a los correntinos para unas Paso que serán sólo uno de los desafíos de un combo, como el que ofrece el año electoral de 2015.

UN NUEVO FRENTE DE TORMENTA

Otro foco de preocupación gubernamental es la proliferación de los conflictos gremiales fogoneados por sectores de ultraizquierda, en particular por el Partido Obrero (PO), que jaquean a las conducciones sindicales peronistas, especialmente a las alineadas en la CGT que encabeza el dirigente metalúrgico Antonio Caló. Lo sucedido en la fábrica autopartista Gestamp, con su secuela de virtual paralización de la cadena automotriz, representó un llamado de atención que exige imaginar respuestas novedosas.
En la Casa de Gobierno se observan con detenimiento las discretas conversaciones entre las distintas fracciones del sindicalismo peronista para establecer los modos y los tiempos de una reunificación que en términos orgánicos no se produciría durante este año, pero que sí tendría en las próximas semanas algunos signos premonitorios, que seguramente darán a luz durante las jornadas que tendrán lugar entre el jueves 26 y el sábado 28 en Mar del Plata, organizadas por el Equipo de Pastoral Social del Episcopado, coordinado por el obispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano.
El fantasma de una convergencia entre la notoria contracción de la actividad económica, particularmente en el sector industrial, y la creciente presión de la ultraizquierda sobre las conducciones gremiales peronistas hace entrever que la CGT de Caló se siente tentada a tomar distancia del Gobierno. De todos modos, la dirigencia sindical está convencida de la necesidad de evitar cualquier estallido social que comprometa la transición política. En el sindicalismo peronista, caló muy hondo el famoso "cuiden a Cristina" del Papa Francisco.
Pero esta atmósfera de enrarecimiento social tiene obviamente repercusiones políticas. El gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, quien prepara un relanzamiento a escala nacional para después del campeonato Mundial de Fútbol, visualiza en esta situación una interesante oportunidad para penetrar con una propuesta económica "desarrollista".
El mandatario mediterráneo no está convencido empero de alcanzar con posibilidades ciertas de éxito una candidatura presidencial. Su objetivo sería entonces tantear el terreno en agosto y posicionarse mejor para una eventual negociación con Scioli, con Macri o con Sergio Massa.

PARA ANDAR CON CUIDADO…

El proyecto gubernamental para reglamentar la actividad petrolera que patrocina el titular de YPF, Miguel Galluccio puede convertirse en una cuestión de ardua controversia. Las provincias petroleras perciben en esa iniciativa una inequívoca amenaza a sus facultades soberanas en un momento en que los anuncios sobre la riqueza de los yacimientos de Vaca Muerta incrementan la sensibilidad política de la cuestión. Será necesaria una gran dosis de pericia para encarar la negociación del proyecto en el Senado.
Quienes se precian de mirar bajo el agua de la politizada problemática de los medios de comunicación social recomiendan al Gobierno tener cuidado con la evolución de sus relación con el popular animador televisivo Marcelo Tinelli. El inesperado ataque de Tinelli a Cristina Kirchner por la presencia de Luis D’Elía en una ceremonia en la Casa Rosada no sería exactamente un tiro a aire.

¿QUÉ PASA EN LA CIUDAD?

Mientras las disputas dentro del PRO y el combo Unen por la definición de la oferta electoral para los comicios por la Jefatura de Gobierno porteña del próximo año hace rato que tomaron color y ya generan todo tipo de reposicionamientos, celos y pases de factura, en el peronismo de la ciudad el debate por la construcción de una candidatura con chances de seducir al complicado electorado capitalino apenas comienza a tomar forma.
En parte, la demora se relaciona con que el partido recién ha logrado superar con cierto éxito el duro y complejo proceso de normalización después de años y años de una intervención que significó la entrega al poder de turno de la potestad en la toma de decisiones partidaria, con la imposición externa de candidatos como elemento central, y un profundo deterioro de la estructura y de las propias bases de la militancia peronista capitalina.
Pero también, la disputa abierta en la escena nacional del PJ por la unción del candidato para pelear por la sucesión de Cristina Fernández en la Presidencia ahonda la incertidumbre en el escenario partidario local, un territorio siempre difícil aunque clave para las expectativas de los grandes jugadores del peronismo de consolidar un proyecto político ganador en 2015.
Si un efecto concreto ha tenido la normalización de la estructura peronista porteña, ése fue sin dudas el retorno al manejo de los destinos partidarios de las corrientes más tradicionales e históricas del partido en sociedad con la poderosa red de gremios del distrito.
Ese ascenso marcó, como la otra cara de la misma moneda, la caída en desgracia de la dirigencia camporista que, a sabiendas de una segura feroz derrota si iba a una compulsa interna, se resignó a ocupar espacios casi decorativos dentro la nueva cúpula del partido.
Sin embargo, en términos de la construcción de un proyecto electoral atractivo para la compulsa local del próximo año, el encumbramiento de la nueva conducción apenas avanzó en una única definición: el rechazo absoluto a volver a avalar una tercera candidatura consecutiva para la Jefatura de Gobierno de Daniel Filmus, la carta que el kirchnerismo jugó hasta el cansancio en los últimos años y que significó rotundas derrotas para la Casa Rosada a manos de Mauricio Macri.
Esa sola definición constituye, además, una clara señal de la dificultades que enfrenta el aparato peronista de la ciudad para consolidar una oferta partidaria con capacidad para entusiasmar a los porteños.
La situación alimenta las expectativas de todos los sectores, a la vez que abre las puertas a las alternativas más sorprendentes en la apuesta de elucubrar un candidato todo terreno. En ese horizonte hay que interpretar la inesperada aparición en escena de la figura del secretario de Seguridad, Sergio Berni, quien cumple con creces con esa condición de "bombero" que en el peronismo capitalino consideran fundamental para dar la pelea electoral del distrito en 2015.
Lo llamativo es que el nombre del funcionario como alternativa electoral no es sólo producto de la imaginación de algún despacho cercano a la Presidencia. También dentro de diversos espacios partidarios desde hace tiempo se menciona a Berni como una de las referencias más valoradas del Ejecutivo, sobre todo en materia de seguridad, un ítem clave en la agenda del ciudadano medio porteño.
Encima, la especulación se vio reforzada en las últimas semanas, cuando los resultados de dos encuestas ubicaron al funcionario muy por encima de cualquier otro referente peronista en la valoración de los porteños. Los datos, incluso, reflejaron que la mejor performance para Berni se registra en los barrios de la ciudad, en los que el macrismo logró siempre su mayor inserción electoral, una condición relevante para las expectativas partidarias de reconstrucción y un argumento sólido para los que alientan la estrategia de superar el perfil progresista y transversal de las ofertas electorales del PJ local de los últimos años.
Si ese análisis termina imponiéndose en los próximos meses, queda claro que poco futuro tendrán las aspiraciones de figuras como Jorge Taiana, Juan Cabandié, Gabriela Cerruti y hasta el propio titular de Aerolíneas, Mariano Recalde, que ya hicieron saber su intención de competir por la sucesión del máximo sillón del Gobierno porteño.
La lista de pretendientes a la candidatura se ensanchó en las últimas semanas con los lanzamientos de otras figuras del Gabinete nacional, como el caso de Gustavo López, radical K y actual subsecretario general de la Presidencia; también se sumó el titular del Banco Provincia e histórico colaborador de Daniel Scioli, Gustavo Marangoni.
La danza de nombres sumó también, como expresión de las ambiciones de Sergio Massa en el distrito, los rumores de una nueva candidatura del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.

PANORAMA PROVINCIAL

En menos de una semana, el país entero quedará atrapado por la magia del fútbol. La agenda política del país y, por ende, de la Provincia sufrirá las lógicas alteraciones que supone que la gente tendrá otras prioridades; en tanto que no pocos dirigentes cruzarán las fronteras del país para estar en Río de Janeiro, en Porto Alegre o donde juega el equipo nacional, incluso muchos sin la seguridad de terminar consiguiendo una entrada que los habilite para estar en los estadios donde jugará el equipo de Messi.
El mítico Maracaná, hoy refaccionado y acondicionado a nuevo con cómodas butacas, pero con una notable menor receptividad a lo que supieron ser 200.000 almas presentes en los grandes partidos en los que otros tiempos brillo el señorío aun inigualable de un Pelé, o la gambeta y habilidad de un wing derecho como Garrincha, muy parecido a la versión argentina que se dio con Orestes Omar Corbata.
En Corrientes siguen pasando los presidenciables, todos con escala obligada en la Gobernación, donde recalan con la recóndita esperanza de lograr el acompañamiento del único radical que conserva territorio, el único que gobierna desde hace años una provincia, aun con el esfuerzo que supuso varios pasos minués, para no sucumbir frente a los avatares de la política nacional.
Colombi atiende a todos y, aunque no asume compromisos, deja trascender que se mantiene en la orgánica radical mientras espera se formalicen ofertas que no se limiten al acompañamiento, sino a algo más, esto es formar parte del binomio presidencial.
De esa posibilidad quizás donde haya más terreno propicio, al menos al día de hoy sea con el gobernador bonaerense, Daniel Scioli quien habría dado media palabra en tal sentido.
De hecho, tanto Massa como Macri buscan un radical que les permita desarticular definitivamente el armado que con más esfuerzo que inteligencia desarrollan los cinco grandes del buen humor en una alquimia que no llega a constituirse en un polo de atracción electoral por dos cuestiones centrales. Una es que le falta un número 6 que tiene nombre y apellido: Mauricio Macri, y otra porque no logra hacer pie en el distrito electoral más importante, que es la Provincia de Buenos Aires, cuyo electorado está fuertemente polarizado entre Massa y Scioli.
Los que intentan explicar la razón por la cual Unen no  formaliza la invitación que promueven Oscar Aguad, Lilita Carrió y Julio Cobos al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires señalan que es una cuestión de identidad, que apunta a preservar la unidad lograda y el sesgo ideológico progresista que pretenden mostrar. Otros, sin embargo señalan que ese armado terminaría siendo en beneficio de Macri, que capitalizaría la estructura territorial y la cosecha de aliados que terminarían siendo funcionales con la más rancia expresión de la derecha.
Desde la otra vereda, la Presidenta se frota las manos ante la posibilidad de que Macri pueda ser la frutilla del postre de ese seleccionado heterogéneo. Nada mejor, para ella, que un triunfo del Jefe de Gobierno que asimile el proceso nacional al que se vivió en Chile, donde después de un interregno de la derecha se dieron las condiciones para el retorno de Bachelet.
Para Cristina, un gobierno de Mauricio Macri sería la reedición en Argentina del gobierno por un período de Sebastián Piñera.

LOS LIBERALES SE UBICAN EN EL CENTRO DE LA ESCENA

El pasado lunes terminó por normalizarse el liberalismo luego de las elecciones internas que se caracterizaron por su limpieza, y alta participación de afiliados, lo cual dio una pauta clara de la importancia de las disputas democráticas como forma de movilizarse los cuadros y las bases, lo cual vale no sólo para el liberalismo, sino para el conjunto de las fuerzas políticas muchas de las cuales, a veces, priorizan los marcos de consenso con integraciones de esquemas conductivos que a la postre muestran las dificultades propias de la heterogeneidad de sus componentes y los problemas que ello genera a la hora de tomar decisiones y definir los cursos estratégicos de acción.
En el caso del Partido Liberal, quedan por analizar aspectos de la carta orgánica que quizás debieran reverse a futuro, de modo de que quien gane pueda darle a la nueva conducción un sello e impronta propia con ejercicio efectivo de las mayorías que debiera otorgarle el triunfo en las urnas, siendo en este aspecto quizás más lógica la regulación que existe en otras fuerzas políticas por caso el justicialismo, donde no sólo existe una previsión respecto al cupo femenino, sino además una combinación en el sistema de mayorías y minorías combinado con el sistema D’hont que posibilita que quien gane conduzca y quienes pierdan acompañen, todo en un marco de unidad.
La forma cómo se integró la mesa directiva del PL quizás fue una luz amarilla que pudo llegar a comprometer el proceso de unidad tras el ejercicio del voto que se dio.
Así fue que la línea que se impuso en los comicios no vio reflejada en la conformación de la mesa la primacía que le otorgó la elección, no obstante lo cual es destacable el ejercicio de liderazgo que mostró Josefina Meabe de Mathó como referente principal del sector que revalidó títulos en la elección interna.
Horas antes de la entrega del mando a las nuevas autoridades, la legendaria ex Intendente de Solari hizo pública la decisión de dar por concluida la alianza con el Frente para la Victoria, dejando en manos de la flamante conducción la oportuna definición de la política que a este respecto debe considerar el partido a la hora de enfrentar el desafío de las elecciones del año venidero.
La "Dama de Hierro" consideró, en este aspecto, que lo importante en esta instancia para el centenario Partido de Torrent es recuperar la identidad del liberalismo con la presencia efectiva de la boleta 51, la del "partido de la banderita" en los 70 municipios de la Provincia de forma que con una buena oferta electoral, y con dos candidatos taquilleros, fundamentalmente el cabeza de lista de la nómina de senadores provinciales, garantizados que fueran los recursos, el PL debía apostar a una fuerte recuperación del piso electoral con el desafío de colocar un senador provincial y dos o tres diputados que surjan del proceso de unidad entre los sectores participantes.
Meabe fue clara en el análisis al zanjar toda discusión respecto a la mesa. Dejó en claro que la unidad es un valor en sí que no podía ponerse en riesgo más allá de que a un sector le corresponda un miembro más o un miembro menos. Resaltó la importancia del cargo de Presidente conforme a las facultades y atribuciones que le reconoció la Justicia Federal Electoral, lo cual le permite un ejercicio efectivo del poder partidario más allá de la composición de la mesa, entendiendo que el candidato ganador tiene la suficiente muñeca y amplitud como para armonizar posiciones entre los sectores contrapuestos.
La Dama de Hierro señaló que en el corto y mediano plazo, ya sin que pese la recurrente crítica de kirchneristas o anti kirchneristas, los liberales deben apuntar a ser más liberales, no siendo un dato menor que la nueva conducción tendrá mandato por sólo dos años y que al momento de disputarse la Gobernación de la Provincia ya habrá nuevas autoridades que definirán la política de alianzas tanto a nivel de intendencias como para la Gobernación.
"Hoy está claro -remarcó Meabe- que ni los dos grandes frentes nos necesitan ni a nosotros nos conviene pelearlos entre nosotros para recibir migajas en uno u otra alianza electoral".
"Por el contrario -puntualizó- si crecemos, si priorizamos la elección de candidatos taquilleros por sobre las lógicas aspiraciones sectoriales, si nos manejamos con encuestas que nos permitan definir la estrategia partidaria con seguridad para la elección de 2017, seremos algo más que la niña bonita de ese turno electoral, donde no solamente podemos analizar la inserción en cualquiera de los dos frentes, sino que incluso podemos llegar a pensar en una variante distinta, siempre en un marco de realidad política de posibilidades ciertas".
Con esta bajada de línea, el lunes pasado terminó de consolidarse el proceso de unidad del liberalismo, con la integración del Comité Ejecutivo y de una mesa que, aunque marca algunas asimetrías, muestra como valor superior que el centenario partido de la banderita supo priorizar el valor de la unidad con el mérito que supone para Josefina Meabe el haber impuesto el valor de la experiencia a la hora de evitar decisiones traumáticas.
De aca a junio de 2016, que es cuando tendrán mandato las nuevas autoridades, difícilmente haya puntos en conflicto que generen grandes controversias.
La elección de julio del año venidero exige sólo dos cosas: por un lado, recursos; y por otro, candidatos ya instalados. Lo segundo, además contribuye a lo primero.
En ese derrotero entra de aca en más la nueva conducción celeste, con la mirada puesta más lejos, pero sabiendo que no hay 2017 sin un 2015 exitoso.
Para Josefina, con algunos sondeos en mano, el liberalismo podría acercarse a los 80.000 votos el año venidero. El tiempo dirá…

CANTEROS, UN HOMBRE A TENER EN CUENTA

Gustavo Canteros llegó a la Vicegobernación más por audacia y prepotencia de trabajo que por peso propio. Es un hombre que tiene el mérito de saber escuchar, y de tomar para sí lo que considera válido para que sus objetivos se trasluzcan en resultados. Aunque simple, no es un tema menor. No pocas veces la autosuficiencia, cuando no la soberbia lleva a la reiteración de errores que no terminan sino haciendo efectivo aquello de que es más fácil llegar que mantenerse.
Para mantenerse y proyectarse hay que saber separar la paja del trigo.
Canteros, un producto del ‘99, llegó a la Cámara de Diputados, luego a la Cámara de Diputados de la Nación y al Senado de la Provincia. Finalmente tuvo un sueño y lo cristalizó cuando entre varios competidores para el cargo supo desarrollar acciones coherentes con el objetivo en una combinación exitosa de los tiempos con sus formas.
Ayer, la Legislatura de Corrientes por su intermedio ofreció un homenaje a los periodistas correntinos que salió de lo común, como muchas de otras acciones que desarrolla desde la Vicegobernación, entre ellas las salidas del Senado al Interior de la Provincia, en principio resistidas y ahora absolutamente aceptadas.
El próximo desafío, se concrete o no, es suceder a Colombi al término de su mandato, o antes si finalmente el mercedeño se cuela en alguna de las fórmulas presidenciales, y ésta fuera ganadora.
Ricardo no reniega de la posibilidad de dejar el Gobierno en manos de un hombre que no sea de su partido. Juega a su favor el hecho de que en 2015 apostará a una lista de candidatos a diputados y senadores casi enteramente radical. Piensa que con una fuerte base legislativa, y sin discusión de su liderazgo puertas adentro del radicalismo no le costará convertirse o en jefe de la oposición si se pierde en 2017, o en el jefe de una masa crítica consistente que garantice que el interinato de Cantero por cuatro años se sujete a pautas lógicas de convivencia política, donde el poder sea compartido sin el riesgo de que le suceda lo que ya le sucedió en 2009, y le sucedió a tantos muchos otros ex gobernantes que confiaron en sus delfines y terminaron no de la mejor forma.
Es que en esto, pareciera, no hay hermanos ni primos a la hora de ejercer el poder. El que se quemó con leche ve la vaca y llora, y, en este contexto, signado por la experiencia propia Ricardo, sabe que lo mejor es no reiterar errores.
Canteros tiene, por mandato constitucional vedada su reelección, y a la vez carece de legisladores propios, aspectos ambos que son un reaseguro que un hombre con experiencia no puede dejar de tener en cuenta.

LA CRISIS ABIERTA EN GOYA

La renuncia de Darío Zapata a la Viceintendencia sorprendió a muchos. Aunque en los hechos, se incubaba desde hace tiempo. Es un hombre con fuerte personalidad, gran trayectoria, y prestigio personal que trasciende a Goya al ser Presidente de la Sociedad Argentina de Nefrología. Nunca aceptó sucesivos pedidos del justicialismo para que encabece las fórmulas para la Intendencia local.
No es un hombre de la política ni se maneja con los códigos de ella. El portazo dado, en un medio como el goyano, muy exigente en materia de candidaturas a concejales y jefes comunales lo revalorizó de manera exponencial, transformándose -de la noche a la mañana- en una figura de alcance provincial al punto que no pocos comenzaron a considerarlo como un candidato en potencia a sumarse a los tres que el justicialismo hoy podría mostrar de cara a 2017.
Aun así no es de esperar que el partido -como tal- largue la mano al actual jefe comunal. Quizás haya pedidos de que se emprolijen algunas cosas, pero -a la hora de las decisiones- difícilmente el peronismo vaya a mostrar sus diferencias internas. Tiene número para sostenerlo, y -de hecho- el caso se ha provincializado, estando obligada la conducción provincial a sostenerlo.

Fuente:www.diarioellibertador.com.ar

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