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18 de diciembre de 2023

Las remarcaciones permanentes de grandes empresas alimentan la amenaza de una hiperinflación

Actores poderosos en el sector supermercadista remarcaron hasta tres veces los precios en los últimos diez días. Empresas como Techint o Acindar, dejaron de entregar mercadería. Los reclamos crecen desde el 13 de diciembre.

Por Sebastián Premici y Javier Slucki

Son las 8 de la noche. Un supermercado chino del barrio de Caballito, a dos cuadras de la cancha de Ferro, ofrece una de las postales de estos días. Un cajero, un despachador de fiambres, una encargada de verdulería y una única clienta. Poco o nulo movimiento de consumidores desde hace unos días. Los únicos presentes parecen hipnotizados por la imagen que reflecta un televisor LCD ubicado en alto. El canal LN+ reproduce el video que el Javier Milei había difundido por TikTok. “Estamos en hiperinflación”, repetía. “Por eso aplicamos un programa de ajuste ultra ortodoxo”, justificaba. La cara del libertario en una suerte de primer plano contrapicado, estilo selfie, completaba la postal orwelliana. El fiambrero, luego de escuchar ese mensaje, siguió con la remarcación de precios, como si no le quedara otra que acatar la palabra del libertario.

“La Argentina atraviesa una hiperinflación”, reconocieron el Presiente Javier Milei y Luis Caputo, ministro de Economía. La variación general de precios viajaría al 1% diario, lo que daría una suba anual del 3060%, según explicaron. La suba abrupta y descontrola de precios se aceleró luego de la devaluación del peso en un 50%, y antes, por las promesas libertarias para desregular la economía y abrir las importaciones.

La hiperinflación forma parte del programa de Gobierno de La Libertad Avanza; es constitutiva a su esquema económico y de gestión. El ajuste ultra ortodoxo, con liberación de precios, suba de tarifas, quita de derechos laborales, licuará los salarios de los trabajadores y trabajadoras del país a un ritmo mucho más veloz y feroz que lo ocurrido durante el Gobierno del Frente de Todos.

Por un lado, el programa apunta a multiplicar la pérdida del poder adquisitivo de los sectores trabajadores para reducir el universo de un mercado interno en retirada; por el otro, empresas exportadoras que podrán vender sus productos en el exterior sin ninguna objeción estatal y sin presiones del mercado interno.

Una suerte de enorme transferencia de rentabilidad hacia el sector privado concentrado, a costa de incrementar exponencialmente los índices de pobreza y desempleo. La Libertad Avanza está ejecutando el plan de miseria planificada que ellos mismos describieron durante su campaña.  

En los últimos días, hubo subas exponenciales en todos los productos que pueden encontrarse en supermercados y comercios de cercanía. En algunos locales, ocurrieron hasta tres remarcaciones en una semana. Existen faltantes de algunos insumos para la construcción porque los proveedores no entregan. ¿Siguen esperando un nuevo movimiento del tipo de cambio? Los fabricantes de alimentos, nucleados en la Copal de Daniel Funes de Rioja, quien también preside la Unión Industrial Argentina, están de fiesta porque saben que, si cae el consumo interno, volcarán su producción a la exportación. También presionan para que se derogue la Ley de Abastecimiento.

El juego de los grandes

El cuadro de la hiperinflación provocada por Milei, como parte de su programa de miseria planificada, ofrece detalles que explicitan el juego especulativo de los grandes jugadores del supermercadismo.

De acuerdo a un relevamiento realizado por El Destapela empresa Unilever, que posee marcas que van desde jabones a mayonesas, informó a sus proveedores que el próximo 19 de diciembre subirán sus precios un 25%, cuando ya habían aumentado sus productos un 60% post segunda vuelta. Ante la ausencia de un Estado que solía regular precios (o al menos intentarlo), los dueños de las góndolas juegan a la hiperinflación sin que nadie los interrumpa.

A su vez, los supermercados chinos también recibieron varios aumentos en la última semana, la primera de la gestión Milei.

“Entre el viernes 8 de diciembre y el jueves de la semana pasada, recibimos aumentos promedios del 50, 60, 70 por ciento. En algunos productos, alzas de hasta el 100%. Esto lo sentimos en la harina, antes la comprábamos a 370 pesos y ahora a 625 pesos la bolsa”, explicó Yolanda Duránpresidenta de la Cámara Empresarial De Desarrollo Argentino y Países Del Sudeste Asiático.

Lo descripto por la representante de los llamados supermercados chinos es una muestra de lo que implica desarmar los instrumentos del Estado para regular precios. Ante la desaparición del Fideicomiso Triguero y del Aceite, ideados para desacoplar el valor internacional de las materias primas de los productos que se consumen localmente, los precios se dispararon. Competir contra la exportación posee sus costos.

“Vamos a pensar en buscar otras alternativas, como regresar a nuestro pool de compras para intentar reducir un poco los precios de los alimentos. O evitar la intermediación, que los productos vengan directamente de la industria a los supermercados. La gente está mal”, ahondó Durán. Los comercios que representa pagan facturas de luz cercanas a los 500.000 pesos. Una nueva amenaza: ¿qué pasará si se libera el precio de la energía?

En Mataderos ya no se comerá ni carne

La situación que pudo observarse en un comercio barrial de la Cuidad de Buenos Aires, un local vacío donde la única actividad visible era la remarcación, se replica en un salón mayorista de Mataderos. Las subas fueron siderales: las yerbas, aumentaron en promedio un 30%; las aguas, un 60% y las saborizadas, otro 45%. En el caso de los productos de limpieza e higiene, el alza fue del 70%.

En el caso de los alimentos, la situación se vuelve paradigmática. En el local relevado por El Destapehubo remarcaciones del 50% durante la semana, aunque en algunos casos del 100% y hasta del 200%, sobre todo las marcas importadas. Aunque la principal excusa que encontraron muchos fabricantes para justificar las remarcaciones, apuntarían a la promesa de apertura importadora, y liberalización de precios.

En el caso de la carne, la situación se volverá imposible. En los últimos 15 días, las subas promedio fueron del 50%. El kilo podría comercializarse en carnicerías entre los 8000 y 12.000 pesos. “Hay un nuevo castigo a los consumidores del país. El Gobierno tiene que tomar alguna medida para que el pueblo pueda comer carne”, sostuvo Pedro Busetti, presidente de la asociación de consumidores DEUCO.

De Funes de Rioja a Paolo Rocca

En la construcción, donde muchos de sus insumos ya están dolarizados, reina la incertidumbre. “Por el momento seguimos sin novedades de Ternium”. Este es el mensaje que suelen recibir por estos días los dueños de galpones ante el pedido de mercadería. La empresa del Grupo Techint, cuyo titular es Paolo Rocca, monopólica en su rubro, es una de las más activas en el juego de la especulación. Techint logró imponer a Horacio Marin como nuevo titular de YPF.

El miércoles 13 de diciembre, a solo tres días de la asunción de Milei, un fabricante de cerraduras aumentó de un soplo un 35% para el caso de los productos nacionales y otro 85% para los importados. Otro proveedor de caños y chapa les escribió a sus clientes el siguiente mensaje: “Estamos aguardando la reacción de Ternium y otros como Acindar. Si tienen información que vaya llegando de proveedores del rubro, agradezco nos informen”.

La dispersión de precios es total. La desorientación de consumidores y pequeños empresarios, es total. Así trabaja el shock y el plan de miseria planificada libertario.

Fuente: www.eldestapeweb.com

 

 

 

 

 

 



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