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27 de marzo de 2022

Según Cáritas, al menos 1.300 familias fueron damnificadas por los incendios

La organización perteneciente a la Iglesia Católica se encuentra en plena campaña orientada a la ayuda y reconstrucción de viviendas.

Aunque las lluvias han llevado un poco de alivio, continúa siendo crítica la situación en vastos sectores de la provincia de Corrientes tras las consecuencias de los incendios que afectaron a casi todo el territorio provincial. La persistente sequía, sumada a una histórica bajante de los ríos (como la del Paraná), propiciaron el incontrolable avance de las llamas que consumieron cerca del 11% de la superficie de la provincia. El fuego arrasó casas, establecimientos rurales, cultivos, plantaciones, campos ganaderos y pequeñas industrias. Asimismo, las pérdidas de fauna autóctona y flora nativa constituyen una verdadera catástrofe ecológica que ya avanza sobre la biodiversidad de dos parques nacionales, el Iberá y el Mburucuyá.

Desde entonces los voluntarios de Cáritas de toda la provincia se movilizaron y están trabajando en las zonas de emergencia articulando acciones con las fuerzas locales, brindando apoyo a las brigadas que combaten las llamas y acompañando con ayuda inmediata a las familias damnificadas por los siniestros. El trabajo es inmenso porque además de la multiplicidad de focos, muchos vuelven a activarse cuando ya parecían dominados.

La referente de Cáritas diocesana y miembro del área de Medio Ambiente y Gestión de Riesgo y Emergencias (Magre) en la Arquidiócesis de Corrientes, Patricia Monzón, explicó que son 17 las parroquias correntinas desde las que nuclean la asistencia humanitaria.

"Nosotros estamos hace dos años en sequía y los incendios que comenzaron el 26 de diciembre afectaron la parte de los esteros, del lado de la Diócesis de Santo Tomé y también del lado de la Diócesis de Corrientes. Conversando con un bombero de Concepción, la localidad que atraviesa el Estero del Iberá, nos contaba que se perdió la mitad de la flora y fauna, sobre todo afectando a las aves", señaló Monzón.

"Fueron 13 localidades y 17 parroquias las afectadas, de las cuales contamos con referentes temáticos Magre que están capacitados para intervenir en estas situaciones con la articulación de informes, de las visitas en los terrenos y con la llegada de las donaciones. Hasta hoy hay 1.300 familias damnificadas, de las cuales 800 están afectadas directamente, ya que al quemarse los montes, árboles y chacras perdieron su fuente de trabajo y tardarán mucho tiempo en recuperarse", precisó.

APOYO

La organización recibió dinero donado en todo el país a través de la aplicación Mercado Pago. Por otra parte, esta semana también confirmaron el apoyo del Fondo de Canadá para Iniciativas Locales (Cfli).

"En Cáritas Corrientes pensamos en proyectos de promoción que tengan salida laboral rápida para las familias que perdieron su fuente de ingresos, como carpintería y costura, ya que en la zona existen pequeños talleres. También buscamos reconstruir sus huertas a través de un seguimiento sobre cómo llevarlas adelante junto con la cría de animales", continuó Monzón.

Además, detalló que debido a la sequía el río Paraná está en baja y las lagunas y parte de los Esteros del Iberá se han secado. "En estos tres meses no tuvimos casi nada de lluvia y lo que llovió hace poco no fue suficiente. Por eso, queremos instrumentar un proyecto de captación de agua de lluvia que servirá para el riego, el consumo personal y para los animales. Junto con los centros asistenciales de salud de cada localidad, y con el trabajo de estas familias, articularemos la purificación del agua", explicó.

Estos proyectos de Cáritas y la campaña "Por un futuro mejor" se basan en el cuidado de la "casa común" propuesto en Laudato si’, la segunda encíclica del papa Francisco.

También se realizaron campañas locales focalizadas en necesidades básicas de apoyo y alivio para quienes enfrentan el fuego y para las comunidades directamente afectadas: agua, bebidas isotónicas, gotas antiinflamatorias para los ojos, analgésicos, gasas, crema para quemaduras, refrigerios y apoyo a comedores que se ven más demandados en zonas específicas.

La organización de la Iglesia Católica también llevó acciones para el cuidado de los animales (comida para distintos animales de cría o silvestres) y para comenzar a brindar respuestas habitacionales de emergencia (maderas, herramientas, plásticos reforzados).

Cáritas volvió a agradecer a las más de 15.000 personas y 27 empresas que se solidarizaron con sus donaciones e invita a toda la sociedad a seguir colaborando con la incansable tarea de todo el pueblo correntino. No solo necesitan redoblar la ayuda porque la emergencia no ha terminado, sino también, para empezar a pensar en la reconstrucción de las vidas de tantas familias afectadas, después de esta tragedia social y ambiental.

Las Cáritas de todo el país continúan colaborando con la labor de Cáritas Corrientes para con las comunidades más afectadas. s

Fuente:www.nortecorrientes.com



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