PROVINCIALES
28 de mayo de 2026
El drama de Textil Alal: A cuatro meses del cierre, los 260 despedidos siguen sin cobrar y la causa se muda a Santa Fe
Exempleados volvieron a marchar por las calles de Goya para denunciar que no recibieron "ni un centavo" de sus indemnizaciones. La decisión de la empresa de tramitar el concurso preventivo en Reconquista frena los embargos dictados en Corrientes y profundiza una desesperante crisis social que golpea a cientos de familias en el sur provincial.
La incertidumbre y la desazón económica se agudizan día a día entre los extrabajadores de la planta textil Emilio Alal en Goya. Transcurridos más de cuatro meses desde que la histórica fábrica industrial decidió cesar de manera definitiva sus actividades, el escenario para las 260 familias afectadas se ha vuelto alarmante: los damnificados aseguran que hasta la fecha no han percibido un solo centavo de las indemnizaciones que les corresponden por ley.
En las últimas jornadas, la comunidad goyana fue testigo de nuevas movilizaciones callejeras impulsadas por los obreros despedidos. Esta protesta se acopla a un largo historial de reclamos que ya ha incluido cortes de ruta, ollas populares y visibilizaciones en actos institucionales. Sin embargo, las respuestas concretas siguen sin aparecer en una economía local fuertemente resentida por la recesión, la caída del consumo interno y la falta de alternativas de reinserción laboral.
El impacto humano de este cierre patronal —atribuido por la firma a los costos energéticos y la apertura de importaciones— expone situaciones verdaderamente desesperantes. Entre los casos más críticos se encuentran operarios de más de 60 años de edad, quienes se hallaban a las puertas de la jubilación y hoy observan cómo el mercado laboral les cierra las puertas de manera definitiva. Para subsistir, muchos de ellos ya han agotado sus ahorros, se han visto obligados a vender pertenencias básicas o dependen directamente de la asistencia de familiares y vecinos.
El laberinto judicial y el traslado a Santa Fe
La complejidad del conflicto se incrementó notablemente luego de que la empresa iniciara un concurso preventivo de acreedores radicado en los tribunales de la ciudad de Reconquista, provincia de Santa Fe. Esta maniobra legal significó, en la práctica, mudar el epicentro de la discusión fuera de la jurisdicción correntina. Como consecuencia, los obreros despedidos se ven forzados a iniciar desde cero el proceso de verificación de créditos ante una sindicatura santafesina, sumando trabas burocráticas y distancias geográficas a su reclamo.
La preocupación es mayor si se tiene en cuenta que, semanas atrás, la Justicia Laboral de Goya había dispuesto una serie de embargos preventivos sobre los bienes de la firma textil con el propósito de resguardar y garantizar un piso financiero para las compensaciones salariales. No obstante, el avance del concurso preventivo en la vecina provincia modifica sustancialmente las reglas de juego, paralizando de manera transitoria las expectativas de un cobro inmediato en el suelo correntino.
Desde el colectivo de familias afectadas ratificaron que las medidas de fuerza continuarán por tiempo indeterminado. El reclamo ya ha dejado de ser un mero diferendo entre partes para transformarse en una severa problemática social y comunitaria que desangra el tejido productivo de Goya, mientras los tiempos de la justicia ordinaria parecen ignorar las urgencias cotidianas del plato de comida.
