NACIONALES
14 de mayo de 2026
Inflación de Abril: 2,6% ¿Datos reales o números "dibujados" por el Ministerio de Economía?
El INDEC informó un 2,6% para abril, cortando una racha de subas, pero la cifra genera fuertes sospechas. Tras la salida de Marco Lavagna y la intervención fáctica de Luis "Toto" Caputo en el organismo, el índice parece alejarse cada vez más del ticket del supermercado. Con una Canasta Básica de $1,4 millones, el dato oficial choca contra un costo de vida que, para las consultoras privadas, sigue en niveles alarmantes.
El anuncio del 2,6% de inflación en abril ha despertado más dudas que certezas. En el ámbito periodístico y económico, el dato se toma con pinzas: tras el desplazamiento de la conducción técnica del INDEC, el organismo ha quedado operativamente bajo la órbita de Luis Caputo. Esta "intervención de hecho" recuerda los periodos más oscuros de la estadística argentina, donde el índice se "dibujaba" para no reflejar el verdadero impacto en el bolsillo de "Doña Rosa".
El espejo de la historia: De 2015 a hoy
Para entender el dibujo, hay que mirar atrás. En el segundo semestre de 2015, la inflación anual rondaba el 25-28% según estimaciones privadas (ante la falta de datos oficiales creíbles en aquel entonces). Hoy, con un acumulado interanual del 32,4% en 2026, estamos superando los peores registros de la década pasada, pero con una diferencia fundamental: el nivel de despidos, estancamiento salarial y la pérdida de competitividad es mucho más profunda.
¿Qué dicen los que no "dibujan"?
Mientras el INDEC celebra el 2,6%, las consultoras privadas y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) advierten que este descenso es "ficticio". Se logra a fuerza de pisar salarios, frenar la actividad económica y postergar aumentos de tarifas que tarde o temprano explotarán. Para lo que resta del año, las proyecciones son sombrías:
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Mayo y Junio: Se espera un rebote por el impacto del aumento de combustibles (YPF subió hoy el 1%) y servicios.
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Segundo Semestre: Las consultoras estiman que la inflación difícilmente baje del 2% mensual de forma genuina si no hay una reactivación del consumo, algo que hoy parece imposible con 12 despidos diarios en el comercio correntino.
La encerrona técnica es evidente: no hay reactivación posible del mercado interno sin una recuperación real del poder adquisitivo. Si los salarios continúan 'pisados' bajo el pretexto de contener la inflación, el consumo seguirá en estado de coma.
¿Cómo puede haber una reactivación real y homogénea si el motor de la economía —que es el bolsillo del trabajador— está fundido? Mientras el relato oficial se aferra a porcentajes de una cifra, la calle dicta otra sentencia: un mercado sin compradores es un mercado que se extingue. Sin una mejora genuina de los ingresos, el mentado 'alivio' no es más que el silencio de una economía que ha dejado de latir para los que menos tienen.
En definitiva, la pregunta que el Gobierno evita responder es simple: ¿Quién va a comprar los productos de ese mercado que dicen reactivar, si el sueldo apenas alcanza para pagar la nafta de hoy y el asado de mañana?
