PROVINCIALES
13 de mayo de 2026
El drama del mostrador: La carne no encuentra techo y el consumo se refugia en la "molida" para estirar el presupuesto
Hugo Lucena, referente del Mercado de Productos Frescos de Corrientes, advirtió que los valores no se estabilizan debido a la escasez de oferta y la presión exportadora. Con una molida especial que ya pisa los $16.000, las familias correntinas se ven obligadas a cambiar sus hábitos alimenticios por pura restricción económica.
El asado dejó de ser un derecho cultural para convertirse en un artículo de lujo. Según Hugo Lucena, la situación en las carnicerías locales es crítica: las ventas están "flojas" y los ajustes son constantes. La llegada del invierno, lejos de traer alivio, suele agravar esta dinámica de precios al alza.
Hoy, la carne molida funciona como el termómetro de la crisis. Mientras la común se vende a $9.000, la especial llega a los $16.000. Cortes tradicionales como la aguja o la falda han igualado el precio de la molida, evidenciando un desfasaje que empuja al consumidor hacia el pollo, que sigue siendo la única proteína con ventaja competitiva en el precio.
La mesa de los argentinos como variable de ajuste
Lo que describe Lucena no es un "cambio de hábito" por elección, como quieren instalar algunos sectores, sino una expulsión del consumo. Es la ejecución práctica del "reordenamiento" económico; la riqueza (en este caso, la proteína vacuna) se orienta hacia la exportación para captar dólares, mientras el mercado interno se queda sin oferta y con precios prohibitivos.
Cuando la molida especial pisa los $16.000, lo que estamos viendo es cómo la "gran aspiradora" succiona el poder adquisitivo del trabajador correntino. El ordenamiento económico actual prioriza los intereses foráneos y el mercado financiero, dejando a Doña Rosa frente a un mostrador donde el asado ya es un recuerdo y la milanesa, un desafío al bolsillo.
