NACIONALES
12 de mayo de 2026
De Ushuaia a la Quiaca: La cuarta marcha federal universitaria desbordó las calles contra el ajuste de Milei
Con movilizaciones masivas en Rosario, Mendoza y el Gran Buenos Aires, la comunidad educativa volvió a exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento. El reclamo expuso la cara más cruel de la crisis: docentes universitarios con salarios congelados de $250.000 que deben trabajar como choferes de Uber para poder sobrevivir.
La jornada de este martes 12 de mayo quedará marcada como un punto de inflexión en el conflicto universitario. La masividad superó incluso las expectativas de los organizadores en puntos estratégicos como Rosario, donde la movilización al Monumento a la Bandera fue calificada como "sin precedentes". El hartazgo por el incumplimiento de una ley aprobada hace más de 200 días —y ratificada por la justicia— unificó a estudiantes, docentes y a una sociedad civil que salió a las veredas a aplaudir el paso de las columnas.
En Mendoza, la marcha hacia la Plaza Independencia logró lo que pocas veces ocurre: que todas las fórmulas políticas que competirán en las próximas elecciones de la UNCuyo caminaran bajo una misma bandera. Mientras tanto, en el Gran Buenos Aires, los testimonios recogidos por Radio 750 dieron cuenta de una realidad desesperante: docentes con dedicación universitaria cuyos sueldos están por debajo de la línea de pobreza.
El "Uberismo" académico
Que un historiador con contratos en dos universidades nacionales y dos escuelas secundarias tenga que manejar un Uber los fines de semana para completar sus ingresos no es un "esfuerzo patriótico"; es la degradación absoluta del sistema de conocimiento argentino.
Estamos ante un Gobierno que se arroga la potestad de decidir qué leyes cumple y cuáles ignora, sentando un precedente peligroso para el Estado de derecho. Mientras se licúan los salarios docentes hasta llevarlos a los 250 mil pesos —cifra que hoy no cubre ni un alquiler básico—, la riqueza se sigue orientando hacia el sector financiero. Esta cuarta marcha no fue solo por presupuesto; fue un grito de dignidad contra un modelo que pretende transformar a los científicos y profesores en trabajadores precarizados para pagar una deuda que el pueblo no eligió.
