Consumo en picada: las ventas minoristas pyme no encuentran el piso y caen 3,5% en el año
Según el último informe de CAME, en abril la actividad retrocedió un 3,2% interanual. El 58,7% de los comerciantes considera que no es momento para invertir, mientras la inflación en servicios y los costos fijos devoran la rentabilidad de los locales físicos.
El termómetro de la calle vuelve a marcar temperaturas bajo cero para las pymes argentinas. Durante el mes de abril, las ventas minoristas registraron una caída del 3,2% interanual, acumulando en el primer cuatrimestre una baja del 3,5%. Los datos, difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), reflejan un escenario de cautela extrema donde el consumo se ha volcado casi exclusivamente a lo esencial.
Rubros en rojo y la excepción de la salud
El desplome es casi generalizado. El sector de Bazar y decoración lideró las pérdidas con un estrepitoso -12,3%, seguido por Perfumería (-7,2%) y Ferretería (-4,2%). La única nota discordante fue el sector de Farmacia, que creció un 6,1%, un dato que lejos de ser alentador, sugiere que la población prioriza la salud por sobre cualquier otro gasto, incluso recortando en alimentación y bebidas, que también cayó un 3,1%.
¿Estabilidad o resignación?
Si bien el informe menciona que un 53,3% de los comerciantes reporta "estabilidad", una mirada profunda nos indica que esta estabilidad es, en realidad, un estancamiento en niveles bajos. El crecimiento del 8% en las ventas online tampoco logra compensar el vacío que queda en los locales físicos, donde el peso de los alquileres y las facturas de servicios básicos (luz y agua) complican la supervivencia del comerciante de barrio.
La falta de confianza es el dato más revelador: casi 6 de cada 10 pymes aseguran que el contexto no es propicio para invertir. Sin mejora en el salario real y con gastos fijos que no dejan de subir, la recuperación parece ser todavía un espejismo en el horizonte del 2026.
Notas Relacionadas
Una exhaustiva investigación de la fundación alemana Friedrich Ebert Stiftung (FES) desmitifica el relato de la Casa Rosada y expone una profunda desconexión entre la política exterior del gobierno de Javier Milei y el sentir de la sociedad. Mientras el Ejecutivo insiste en un alineamiento incondicional con Washington y entrega recursos estratégicos, el 56% de los argentinos ubica a la soberanía nacional como la máxima prioridad absoluta, muy por encima del comercio exterior general. Además, a contramano del resto de América Latina, que empieza a mirar a China como la potencia del futuro, la opinión pública local posiciona a Alemania como el principal modelo de desarrollo a seguir.
Una minuciosa investigación deja al descubierto el trasfondo geopolítico detrás del proyecto de ley que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso. Bajo la promesa de atraer inversiones para "sectores que nunca existieron en el país", la Casa Rosada busca blindar jurídicamente el desembarco de corporaciones de Silicon Valley como Palantir y Anduril, dedicadas a la inteligencia artificial militar, el big data y los sistemas autónomos de combate. El magnate Peter Thiel, instalado silenciosamente en Buenos Aires, negocia con los Caputo la entrega de litio, cobre, energía y locaciones frías para los servidores del Pentágono, transformando el suelo argentino en el taller de bajo costo y el refugio estratégico de los contratistas de defensa de los Estados Unidos.
Un durísimo informe de la consultora Industria y Desarrollo revela el drama estructural que atraviesa el sector manufacturero en el país. Entre 2024 y 2026, el modelo económico actual provocó el cierre de más de 3.000 industrias y la pérdida de más de 100.000 empleos directos e indirectos. La brutal contracción de la actividad no solo pulveriza los puestos formales y de calidad, sino que empuja a los trabajadores a la precarización, sumergiendo a la clase media en lo que los especialistas definen como la "trampa latinoamericana" de la informalidad.
Comentarios
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.