NACIONALES
14 de abril de 2026
El costo de vida no tiene techo: la inflación de marzo fue del 3,4%, la más alta en un año
El INDEC confirmó hoy lo que el ciudadano siente cada vez que pasa por la caja del supermercado: la inflación de marzo escaló al 3,4%, marcando el incremento mensual más elevado de los últimos doce meses. Con diez meses consecutivos de aceleración inflacionaria y una variación interanual que ya roza el 33%, el Gobierno no logra contener una inercia que tiene a la educación y al transporte como los principales motores del aumento. El dato, que supera las previsiones de las consultoras, pone un manto de duda sobre la supuesta desaceleración económica y agrava la crisis de consumo que atraviesan las familias correntinas. Fabián de Luca analiza la radiografía de un bolsillo exhausto.
La suba del 3,4% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no fue pareja para todos los sectores, pero golpeó donde más duele. La división de Educación lideró el ranking con un incremento del 12,1%, empujada por el inicio del ciclo lectivo y el ajuste en las cuotas de colegios.
Le siguió Transporte con un 4,1%, traccionado por el aumento imparable de los combustibles y las tarifas de transporte público. Sin embargo, el dato que más preocupa en el NEA y el resto del país es el de Alimentos y bebidas, donde las carnes y derivados registraron subas de casi el 7%, impactando directamente en la canasta básica alimentaria.
Diez meses de aceleración ininterrumpida
La gravedad del dato de marzo radica en su persistencia. Ya son 10 meses seguidos en los que la inflación se acelera sin que el equipo económico encuentre una respuesta efectiva. Los precios Regulados (tarifas de servicios públicos y educación) subieron un 5,1%, demostrando que el propio Estado es uno de los principales generadores de inflación mediante el ajuste de tarifas.
A pesar de que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyecta una desaceleración para el próximo trimestre, la realidad de marzo introduce una señal de cautela: el camino de descenso no es lineal y la inercia de los precios relativos continúa presionando sobre los salarios, que ya venían golpeados por los 11 meses de caída en las ventas minoristas.
Con una inflación que ya acumuló un 9,4% solo en el primer trimestre del año, cabe preguntarse: ¿Hasta qué punto puede el tejido social soportar una suba de precios que duplica los aumentos salariales ofrecidos a cuenta gotas? Si la comida y la educación se vuelven artículos de lujo, el superávit fiscal termina siendo una cifra vacía de contenido humano.
