PROVINCIALES
12 de abril de 2026
Descontrol en la Costa del Uruguay: Cuando el poder es total, los vicios son absolutos
No es un municipio aislado, es un sistema multiorgánico de impunidad el que recorre la Costa del Uruguay. Desde el regreso de los vales de hambre en Guaviraví hasta el festival de nepotismo en La Cruz, pasando por los millones sin explicación en Alvear y la desidia de obras abandonadas en Yapeyú. Bajo el sello de "Vamos Corrientes", los municipios exhiben una alarmante degradación administrativa donde el ajuste lo paga el trabajador y el premio se lo lleva el funcionario leal.
La realidad de nuestros municipios sobre la Costa del Uruguay ya no se puede explicar mediante la gestión pública; hoy se explica a través de la patología del poder. Lo que estamos presenciando es el resultado inevitable de un sistema que ha confundido la mayoría electoral con el derecho de propiedad. Como bien sabemos: "Cuando el poder es total, los vicios son absolutos".
El ranking de la gravedad institucional
El descontrol tiene diferentes nombres según la localidad, pero el ADN de la impunidad es el mismo en todo el arco costero:
LA CRUZ: El festival del nepotismo y el ajuste. Es el caso más alarmante de la doble vara oficialista. Mientras se ejecutan despidos y se mantienen sueldos de miseria que no superan los $210.000, la gestión se dedica al cierre de comedores populares y de la Secretaría de Salud Pública. Sin embargo, para los amigos y familiares no hay ajuste: el "festival de nombramientos" es la norma, blindado por un bloqueo sistemático al acceso a la información pública.
GUAVIRAVÍ: El retorno al feudalismo. Al 12 de abril, los trabajadores municipales siguen sin cobrar sus haberes. La "solución" del Ejecutivo ha sido la humillación: el regreso de los bonos y vales de mercadería. Pretenden que las familias vivan de raciones de comida decididas por el patrón, mientras denuncian una ola de despidos que deja a la comunidad en el desamparo total.
ALVEAR: Millones en el limbo y premios oficiales. Aquí el descaro es contable. Un balance aprobado donde faltan $20 millones en una cuenta y otros $30 millones en transferencias no tienen explicación alguna. Pero el sistema no castiga, premia: los exfuncionarios municipales responsables de este desmanejo han sido "ascendidos" a cargos en el Ministerio de Educación provincial.
YAPEYÚ: La desidia como monumento. El frigorífico/matadero municipal es el ejemplo de la inversión pública abandonada. Una obra que, tras un festival de anuncios y presupuesto, quedó lista para funcionar pero jamás arrancó. Esta desidia no solo expone un mal manejo de fondos, sino que pone en riesgo la salud de la población ante la falta de controles en la faena diaria.
TAPEBICUÁ: El cerrojo a la verdad. En este municipio, el descontrol se traduce en oscurantismo. La gestión bloquea el trabajo de los concejales y niega el acceso a datos básicos de la administración. La transparencia es una palabra prohibida y el Estado se maneja con la opacidad de un búnker privado.
El modelo de la impunidad
Este es el retrato de parte de la Costa del Uruguay bajo el signo de Vamos Corrientes. Es una crisis de poder donde se ha roto el contrato básico con el ciudadano. Mientras los trabajadores sufren el ajuste más feroz y la falta de transparencia, la clase política oficialista se reparte premios, brinda por sus cuentas y se refugia en los ministerios de la capital.
