NACIONALES
15 de marzo de 2026
La trampa de alimentar al monstruo: Córdoba, Jujuy, Catamarca y las provincias que apoyaron el ajuste hoy se incendian

El mapa del conflicto social se despliega en los distritos que fueron aliados estratégicos del Gobierno Nacional. Los oficialismos provinciales enfrentan una doble crisis: la calle encendida por sueldos de indigencia y la amenaza de ser desalojados del poder por el propio "mileísmo".
La política argentina está protagonizando una paradoja de autodestrucción. Las provincias que hoy sufren las protestas más intensas y masivas —Córdoba, Catamarca, Jujuy, San Juan y Santa Cruz— tienen una característica común: fueron los territorios donde sus gobernadores convalidaron, sin reservas, el ajuste salvaje e inhumano de Javier Milei.
El bumerán de la complicidad
Lo que vimos antenoche en Córdoba, sumado a los acampes y marchas en el resto del país, es la confirmación de una ley política no escrita: no se puede alimentar al monstruo y esperar que no te devore.
El análisis de este escenario nos deja tres claves:
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La ruptura de la paz social: Los gobernadores apostaron a la estabilidad nacional a costa de asfixiar sus propios salarios provinciales. El límite llegó: el trabajador docente, el estatal y el policía ya no aceptan más discursos ante el hambre.
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El suicidio político de los oficialismos: Estos gobiernos provinciales están financiando su propio funeral político. Al aplicar el ajuste nacional en sus distritos, perdieron su base social y ahora son vistos por la propia gente como parte del problema.
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El fenómeno del "mileísmo" propio: La paradoja final es que, al apoyar la política nacional, han allanado el camino para que el "mileísmo" en cada provincia se posicione como la nueva alternativa. Han criado al verdugo de sus propios cargos.
La mirada desde La Cruz
Desde La Mañana de La Éxito, venimos advirtiendo sobre el peligro de este "síndrome de obediencia". Mientras en Córdoba o Jujuy la realidad incontrastable de la calle ya ha superado cualquier filtro de Instagram, en nuestra localidad algunos siguen pensando que el silencio los protege.
Pero el mapa nacional es claro: el monstruo no tiene amigos, y el costo de seguir en "Modo Selfie" mientras el pueblo se empobrece siempre se paga con gobernabilidad y futuro político.
Sobra marketing, falta dignidad.
