NACIONALES
9 de junio de 2026
Un informe confirma que el NEA es la región más golpeada por la crisis laboral y derriba el mito de las "dos Argentinas"
Un riguroso estudio sociolaboral desarrollado por el CETYD de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) desarmó la narrativa oficial al demostrar que la pérdida de empleo formal privado golpea de manera homogénea a casi todo el territorio nacional, ensañándose con el interior profundo. Impulsado por el freno total de la obra pública y la recesión, el Nordeste Argentino (NEA) lidera el ránking de la crisis con un desplome del -7,1% en los puestos de trabajo registrados. El informe revela además que las ciudades pequeñas y los departamentos rurales sufren el impacto con mayor fuerza que las grandes urbes, y advierte que el leve rebote económico de este 2026 no está traccionando la demanda de nuevos trabajadores.
La teoría que sostenía que el brutal ajuste económico implementado por la administración nacional de Javier Milei afectaba de manera exclusiva a los grandes conglomerados del Conurbano Bonaerense y el AMBA se chocó de frente con la cruda realidad de las estadísticas. El último monitor sociolaboral del Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETYD), dependiente de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), echó por tierra el mito de las "dos Argentinas" al exponer una geografía del desempleo marcadamente federal, transversal y homogénea.
El relevamiento estratégico del organismo detalla que la contracción del mercado laboral privado formal se extendió como una mancha de aceite por el mapa del país: de los 498 departamentos que integran el territorio nacional, un total de 318 perdieron puestos de trabajo registrados. Si bien el AMBA resignó la mayor cantidad de posiciones netas en términos absolutos por su densidad poblacional, la tasa de desocupación relativa demuestra que la crisis golpeó con una fuerza significativamente superior fuera de las fronteras de Buenos Aires, ensañándose con las provincias que poseen estructuras productivas menos diversificadas.
El NEA: la zona cero del impacto recesivo
Los datos oficiales procesados por el centro de investigación de la UNSAM revelan que la región del Nordeste (NEA) sufrió el impacto más severo de toda la República Argentina sobre sus mercados laborales. El parate total de la obra pública nacional y el freno en seco de la construcción privada generaron un inmediato efecto dominó sobre el consumo y el comercio local.
La Región NEA registró un desplome del -7,1% en el empleo asalariado formal privado, lo que se tradujo en la pérdida neta de 21.292 puestos de trabajo de calidad. El Noroeste (NOA) se ubicó por detrás con un retroceso relativo del -3,4% (16.252 trabajadores menos en la calle). Al analizar los aglomerados, la vulnerabilidad extrema se concentró en Formosa con una caída del -12,1% de su plantilla laboral y el Gran Resistencia en Chaco, con una contracción del -11,9%, cifras alarmantes ante las cuales el Gobierno Nacional sigue negando su responsabilidad institucional.
Las ciudades chicas sufren más que las metrópolis
El informe del CETYD tumba otra hipótesis muy extendida: la supuesta migración virtuosa de la actividad económica hacia localidades intermedias o del interior profundo. La evidencia demuestra todo lo contrario: los departamentos medianos y pequeños sufrieron un impacto proporcionalmente mucho mayor que las grandes metrópolis.
Mientras que los grandes aglomerados urbanos promediaron una caída del empleo del -1,8%, las áreas suburbanas y las ciudades intermedias retrocedieron un -3,2%. La peor parte del ajuste se la llevaron las ciudades pequeñas y los departamentos rurales, que exhibieron la peor performance a nivel nacional con una contracción del -3,9% de su empleo registrado. A nivel provincial, las únicas excepciones que lograron mantenerse en terreno positivo fueron Neuquén y Río Negro, empujadas de forma exclusiva por la burbuja extractiva de hidrocarburos en Vaca Muerta, una realidad aislada que no altera la desocupación general.
La preocupante anomalía de 2026: crecimiento sin empleo
Hacia el cierre de la proyección para los primeros meses del corriente año, el análisis del CETYD encendió alarmas urgentes respecto a un comportamiento anómalo en el ciclo económico actual: el rebote de la actividad económica no está generando nuevos puestos de trabajo.
Aunque el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) reflejó una recuperación técnica del +3,5% intermensual desestacionalizado en marzo, dicha mejora no tuvo correlato en la contratación de personal. El Indicador Predictivo del Empleo (IPE-CETYD) anticipa que las variaciones mensuales de abril y mayo mantendrán el signo negativo (-0,10% y -0,12% respectivamente). Con el sector industrial acumulando más de un año consecutivo de caídas mensuales y los salarios condicionados por el tarifazo de los servicios fijos, el mapa sociolaboral de las provincias confirma que la salida de la recesión se enfrenta al complejo y doloroso desafío de un crecimiento que prescinde por completo de los trabajadores.
