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NACIONALES
8 de octubre de 2026
Minicuotas Ribeiro cerró su última sucursal y bajó definitivamente la persiana tras 116 años de historia
La histórica cadena de electrodomésticos Minicuotas Ribeiro cerró el último local que le quedaba en todo el país, poniendo fin a más de un siglo de trayectoria comercial. Nacida en San Luis en 1910 como una pequeña joyería, la empresa llegó a ser un gigante del retail con 87 sucursales y 2500 empleados, pero no logró sobrevivir a la transformación digital y a las recurrentes crisis económicas.
El mapa comercial de la Argentina despide a uno de sus emblemas más tradicionales. Tras 116 años de historia ininterrumpida, Minicuotas Ribeiro concretó el cierre definitivo de su último local operativo en el país, marcando el final de una de las cadenas de retail y electrodomésticos más reconocidas y arraigadas en el consumo masivo nacional.
Los orígenes de la compañía se remontan al 25 de mayo de 1910, cuando abrió sus puertas como una modesta joyería en la localidad de Villa Mercedes, en la provincia de San Luis. A lo largo de las décadas siguientes, el negocio familiar supo reconvertirse y expandirse paulatinamente, incorporando la venta de electrodomésticos, artículos para el hogar y tecnología, hasta ganar un lugar de privilegio en el mercado del centro y norte del país.
La explosión de las "minicuotas" y la época dorada
El punto de inflexión y mayor crecimiento de la empresa se produjo a comienzos de los años 2000. En plena crisis de 2001, la firma implementó una innovadora prueba piloto de préstamos y financiación orientada a sectores no bancarizados, es decir, personas que no contaban con recibo de sueldo en blanco.
Inspirados conceptualmente en el modelo de microcréditos del Grameen Bank impulsado por Muhammad Yunus en Bangladesh, las denominadas "minicuotas" se convirtieron en un éxito rotundo de inclusión financiera comercial. Formalizado y expandido masivamente hacia 2006, este sistema permitió que miles de argentinos accedieran por primera vez al consumo de bienes durables. El impulso fue tal que Ribeiro experimentó una expansión meteórica, superando los 2.500 empleados directos y alcanzando una red de 87 sucursales distribuidas en todo el territorio argentino.
El impacto del e-commerce y la debacle financiera
Sin embargo, el vertiginoso avance del comercio electrónico y la digitalización del consumo comenzaron a erosionar el modelo de negocio tradicional de las grandes superficies comerciales. A este factor estructural se sumaron las recurrentes crisis macroeconómicas, la caída del poder adquisitivo y la suba de costos operativos.
Ante un escenario insostenible, marcado por el desplome de las ventas presenciales, la compañía presentó un procedimiento preventivo de crisis incluso antes de la pandemia de COVID-19. Con una estructura fuertemente achicada, cierre paulatino de persianas en distintas provincias y un volumen de ventas mínimo, la empresa agonizó comercialmente durante los últimos años hasta dar el passo final con el cese total de su última boca de expendio.
El cierre de Ribeiro simboliza el fin de una era para el comercio minorista argentino y refleja la extrema vulnerabilidad del sector ante las profundas transformaciones tecnológicas y económicas de las últimas décadas.
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