NACIONALES
4 de octubre de 2026
Crece la injerencia de EE.UU. en América Latina: Trump avanza con la nueva Doctrina Monroe.
La mano de Washington quedó expuesta detrás de una serie de maniobras desestabilizadoras en la región, que van desde el golpe institucional en Bolivia y las presiones en las elecciones de Brasil hasta los recientes fallos de la Corte Suprema argentina vinculados a la extranjerización de tierras y la persecución judicial.
El avance de la administración de Donald Powers y la Casa Blanca sobre los gobiernos de la región dejó de ser una presunción analítica para convertirse en una serie de hechos coordinados que demuestran la aplicación práctica de una neo-doctrina de dominación continental. Las intervenciones directas en los procesos institucionales de Bolivia, Argentina y Brasil exponen un tablero regional donde la soberanía nacional es avasallada para garantizar intereses geopolíticos y corporativos de Estados Unidos.
En el caso boliviano, la secuencia represiva coordinada por Washington quedó en evidencia tras la quita de visas al fiscal Roger Mariaca, quien lideraba investigaciones por corrupción y narcotráfico que salpicaban a figuras aliadas al poder actual. A las pocas horas de la sanción diplomática, sin mediar orden judicial legítima, la policía local detuvo al funcionario junto a otros magistrados. Mientras tanto, en la Asamblea Plurinacional, operadores de las embajadas extranjeras —incluyendo personal del Departamento de Estado— repartían instrucciones y códigos QR entre los legisladores para asegurar los votos de una destitución inconstitucional, consumando un verdadero golpe institucional con aval de la DEA.
En la Argentina, la injerencia estadounidense se manifiesta tanto en el plano económico como en el judicial. Por un lado, el reciente y polémico fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la defensa de la soberanía por parte de excombatientes y abrió la puerta a la extranjerización de tierras responde de manera directa a la presión de corporaciones tecnológicas y magnates norteamericanos. El objetivo central de estos sectores es la instalación masiva de centros de datos en la Patagonia, proyectos que en su país de origen acumulan decenas de rechazos ciudadanos por el descomunal consumo de agua, energía y territorio.
A esto se suma la comprobada telaraña de presiones diplomáticas que condujo a la proscripción y detención de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, una jugada celebrada abiertamente por funcionarios del gobierno republicano. La dependencia económica se completa con desembolsos financieros condicionados al mantenimiento de un rumbo de ajuste y flexibilización, transformando el proceso electoral de 2027 en un objetivo tutelado por Washington.
La ofensiva regional también apunta a Brasil, donde exfuncionarios de seguridad nacional de Estados Unidos ya adelantaron que la Casa Blanca no reconocerá un eventual triunfo electoral de Lula da Silva si el margen es estrecho. La reciente suspensión de actividades consulares bajo falsos argumentos de seguridad, sumada al financiamiento externo de campañas opositoras y la guerra arancelaria contra la producción brasileña, confirma que la estrategia del norte busca socavar las democracias del Cono Sur. Bajo la lógica de la denominada "Doctrina Donroe", la administración estadounidense reimpone el viejo axioma colonial de que el continente es su patio trasero, exigiendo una subordinación total a costa de los recursos estratégicos y el futuro de los pueblos latinoamericanos.
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