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ALVEAR
23 de septiembre de 2026
Caso Cecilia Lazcano: el escalofriante giro judicial y el entramado de fantasía mortal que nadie supo ver
El análisis de los teléfonos de los adolescentes imputados por el crimen en Alvear reveló un escenario aterrador cruzado por autolesiones y la total falta de supervisión adulta. El asesino planeaba originalmente matar a su propia suegra, pero cambió de víctima para demostrar su capacidad de daño ante un personaje inventado.
Lo que comenzó como el hallazgo de un cuerpo con graves heridas en la antigua estación de trenes de Alvear, a 300 kilómetros de la capital correntina, acaba de sumar un giro que expone las falencias más profundas de la contención social y familiar. Tras dos meses de investigación, el equipo liderado por el fiscal de Santo Tomé, Facundo Cabral, logró decodificar los chats entre J.G. (16 años), el presunto autor material, y su novia y cómplice, N.Y.L. Las conclusiones son escalofriantes: Cecilia Emilce Lazcano no era el objetivo principal.
El plan original y el personaje de fantasía
De las conversaciones analizadas se desprende que J.G. tenía la firme intención de asesinar a la madre de su pareja. El adolescente consideraba que la mujer maltrataba a su hija y sentía el rechazo explícito de su suegra hacia la relación. Sin embargo, N.Y.L. logró disuadirlo a tiempo, dejando ese ataque en la nada.
El interrogante para los investigadores fue entonces por qué el joven sintió la necesidad imperiosa de matar a otra persona. La respuesta apareció en la virtualidad: N.Y.L. había inventado a un personaje de fantasía llamado "Max", líder de una supuesta organización a la que J.G. se desvivía por pertenecer. Cegado por los celos y la necesidad de probar su valía tanto ante su novia como ante este ente ficticio, el adolescente decidió buscar una nueva víctima para demostrar "de lo que era capaz".
La vulnerabilidad como blanco y la trampa en la estación
La elección de Cecilia no fue azarosa. Como compañeros de colegio, J.G. sabía que ella compartía las mismas conductas de autolesión que él y su novia padecían. La percibió vulnerable. Para atraerla, utilizó el magnetismo que la vieja estación de trenes de Alvear generaba en los adolescentes del lugar, convenciéndola de ir en búsqueda de supuestos espíritus. El registro de las cámaras de seguridad lo muestra caminando hacia allí con una pala en la mano, un elemento que, según los chats, justificó ante Cecilia como un arma para "defenderse de extraños".
El fracaso del mundo adulto
Más allá de las pruebas contundentes —las filmaciones de J.G. regresando solo con otra ropa, las zapatillas con sangre y la huella en la escena del crimen—, el expediente arroja una crítica feroz a la sociedad. Fuentes del caso señalaron con crudeza que los tres adolescentes involucrados presentaban heridas cortantes en sus cuerpos, una "especie de moda" en su curso. Horas de conversaciones enfermizas, planes homicidas en los celulares y conductas suicidas evidentes ocurrieron frente a las narices de un mundo adulto que, simplemente, no prestó atención.
Radio Éxito 105.1 | El valor de la palabra