NACIONALES
27 de mayo de 2026
Caída de la venta de combustibles en todo el país por tercer mes consecutivo
Por tercer mes consecutivo, la venta de combustibles al público registró una nueva caída en abril al contraerse un 2,38% interanual y un 1,98% respecto a marzo, según reveló un informe del sitio especializado Surtidores. Mientras el bolsillo de los trabajadores acusa el impacto de la depresión de los ingresos populares y la escalada internacional de precios, desde el Gobierno nacional defienden la desregulación total del mercado energético y los superávits comerciales, exponiendo una profunda brecha entre el optimismo macroeconómico oficial y la parálisis fáctica que sufren los surtidores de todo el país.
El pulso de la actividad económica y productiva de la Argentina sumó un nuevo indicador en rojo que confirma la profundidad de la recesión actual. Durante el mes de abril de 2026, la venta al público de combustibles registró su tercera caída consecutiva en lo que va del año, consolidando una tendencia de retracción que afecta tanto a los usuarios particulares como al sector del transporte y la producción regional.
De acuerdo con el informe estadístico realizado por el portal especializado Surtidores, durante el cuarto mes del año se comercializaron 1.333.298 metros cúbicos (m³) de combustible en todo el país, frente a los 1.365.814 m³ despachados en el mismo período de 2025. Esto significó un descenso del 2,38% interanual. Si la comparación se realiza respecto al mes anterior inmediato (marzo), la demanda también percibió una baja del 1,98%, una cifra preocupante si se tiene en cuenta el peso estacional de la actividad agrícola y vial en esta época del año.
El mapa del achique: El derrumbe de la nafta súper y el diésel común
El desglose del informe privado deja en evidencia el cambio de comportamiento de los consumidores, quienes restringen los movimientos o mudan consumos de manera forzada. Los combustibles de uso masivo e industrial sufrieron los retrocesos más pronunciados:
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📉 Gasol Grado 2 (Diésel común): Registró un durísimo derrumbe del 9,96%. Este combustible, motor clave de la producción, el agro y el transporte de cargas, expone la parálisis fáctica de la actividad económica en el interior.
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📉 Nafta Súper: Experimentó una baja del 1,63%, reflejo directo de particulares que cuidan el uso del automóvil o suspenden traslados cotidianos.
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📈 Segmento Premium (Inversa coyuntural): La nafta premium (Grado 3) mostró una suba muy moderada del 0,76% interanual, mientras que el gasoil Grado 3 avanzó un 5,85%, traccionado fundamentalmente por sectores muy específicos de la alta producción que no detienen su marcha.
En el plano empresarial, la petrolera de bandera estatal YPF continuó liderando cómodamente el mercado con 746.648 m³ despachados en el mes, seguida por Shell (294.978 m³), AXION Energy (159.011 m³) y PUMA Energy (72.413 m³).
El contraste entre el relato de la desregulación y la realidad del bolsillo
Mientras los tableros de las estaciones de servicio confirman que los tanques se llenan cada vez menos, la narrativa oficial transita por carriles paralelos. En la reciente Cumbre de Estaciones de Servicio, el subsecretario de Hidrocarburos de la Nación, Federico Veller, defendió férreamente el rumbo económico sustentado en la desregulación y el fin de la intervención estatal en los precios. El funcionario celebró que la balanza energética nacional cerró con un superávit histórico de 8.700 millones de dólares.
Aquí es donde el análisis independiente obliga a marcar los claroscuros del modelo. El Gobierno nacional exhibe con orgullo números macroeconómicos ordenados y saldos comerciales multimillonarios en dólares, pero ignora de forma sistemática el costo social y productivo que sostiene esas planillas. El superávit energético no brota de una explosión de eficiencia, sino de la drástica caída del consumo interno: hay saldo exportable porque el mercado local está paralizado.
Atar el precio de los surtidores locales a las fluctuaciones internacionales de un Mercado Oriental en conflicto, mientras los salarios reales de los argentinos arrastran pérdidas estructurales en pesos, es la fórmula perfecta para la parálisis. El Estado celebra la "libertad para invertir" de los grandes conglomerados privados, pero en las estaciones de servicio de las localidades del interior, la única libertad fáctica que le queda al ciudadano común es la de elegir cuántos litros menos puede cargar para llegar a fin de mes.
