| OFICIAL COMPRA | OFICIAL VENTA |
|---|---|
|
$ 1.485,51
-$ 0,92 |
$ 1.536,04
-$ 1,23 |
| BLUE COMPRA | BLUE VENTA |
|
$ 1.529,00
Igual |
$ 1.561,00
Igual |
PROVINCIALES
11 de septiembre de 2026
El superávit de los cementerios: la cruel ficción contable que desangra a Corrientes
Detrás de la fría celebración oficial por el "superávit fiscal" pregonado desde los despachos gubernamentales, se esconde una provincia asfixiada. La reducción del gasto no es eficiencia, es abandono: salarios licuados frente a la inflación, caída del 32% en el consumo, alquileres por las nubes y recortes inhumanos. El superávit de los números es el déficit terminal de la gente.
Los números fríos, cuando se los aísla de la realidad, tienen la perversa capacidad de disfrazar la tragedia de éxito. El gobierno provincial celebra haber reducido un 4,9% el gasto público y ahorrado más de 104 mil millones de pesos en el primer semestre de 2026. Lo que no dicen es que este supuesto logro contable se da mientras Corrientes sigue siendo beneficiada con el envío de giros no automáticos (fondos discrecionales) por parte del Gobierno Nacional, y que ese colchón financiero se sostiene exclusivamente a costa de desangrar el bolsillo de los correntinos.
¿De qué está hecho verdaderamente este "superávit"?
Está cimentado sobre la pulverización salarial. En la medición interanual (agosto a agosto), los estatales correntinos recibieron apenas un 16% de recomposición (un magro 6% en marzo y un 10% en junio), frente a una inflación acumulada en el Noreste que se ubica en el orden del 36% al 37%. Para colmo de males, el gobernador patea las paritarias y prorroga los anuncios salariales para octubre; pero aunque se otorgue un incremento de dos dígitos, será matemáticamente imposible empatarle a un costo de vida irreal. Una inflación que, dicho sea de paso, está abiertamente adulterada: el índice oficial esconde y subestima el peso de los alquileres, que en nuestra región aumentaron un 4,9% solo en agosto —casi el triple que la inflación general— y acumulan más del 73% interanual.
Esa ficción estadística choca de frente con las góndolas y los surtidores. En el "interior del interior", los precios son un castigo adicional por el simple hecho de existir lejos del puerto. El litro de combustible se paga hasta un 25% más caro que en las estaciones de Capital Federal, y el kilo de carne cuesta cifras exorbitantes a pesar de ser, en la mayoría de los mostradores, de una calidad notablemente inferior a la que se subsidia en la pampa húmeda.
La contracara de la planilla de Excel oficial es un derrumbe insostenible del mercado interno. Las ventas en supermercados se desplomaron un 32%, un indicador brutal de que la gente ya está recortando el plato de comida. Los trabajadores no viven, sobreviven: el pluriempleo ya afecta a más del 30% de la fuerza laboral activa, obligando a los correntinos a saltar de una changa a otra sin descanso. A la par, el endeudamiento familiar explota. Hoy las familias se endeudan pagando mínimos de tarjetas de crédito con tasas usurarias solo para comprar fideos, disparando una morosidad que tiene a los hogares al borde de la quiebra.
El propio informe expone que el hachazo fiscal se dio recortando un 53,2% los gastos de capital. Es decir, una paralización absoluta de la obra pública. Pero lo más macabro de este ajuste es el abandono del tejido social: la desinversión golpea de lleno a los comedores escolares y la copa de leche, retirando al Estado justo cuando la tasa de mortalidad infantil en la provincia alcanza un trágico y vergonzoso 14 por cada mil nacidos vivos. Corrientes lidera, lamentablemente, este ranking del horror a nivel nacional, ubicándonos en el pozo más oscuro de la desidia institucional.
Cualquier administrador puede mostrar superávit si decide dejar de pagar sus obligaciones, paralizar su provincia y someter al hambre a su gente. En Corrientes, los números cierran con la gente afuera. No hay absolutamente nada que festejar.
Radio Éxito 105.1 | El Valor de la Palabra