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DEPORTES
20 de julio de 2026
Gracias Scaloneta: quedan las alegrías, los recuerdos y, por un rato, los lamentos
La era más gloriosa del fútbol argentino reciente llegó a su fin en Nueva Jersey. Tras cinco años de hegemonía indiscutida, la Selección cayó por la mínima ante España en el tiempo extra de una final mundialista que se hizo cuesta arriba desde el primer minuto. Un partido atípico, de sufrimiento extremo y resistencia heroica, donde el equipo solo se sostuvo por las manos milagrosas del Dibu Martínez. España se consagró justa campeona, mientras en nuestro país queda flotando el eco de una gesta inigualable y la melancolía del ciclo que se cierra.
El fin de una hegemonía con sabor a orgullo
Fue bueno mientras duró. Y duró bastante: cinco años y nueve días de dominio total desde aquel inolvidable Maracanazo de 2021. Si la hegemonía tenía que terminar, qué mejor escenario que en la final de una Copa del Mundo. Gracias, Scaloneta, por tanto. Por las alegrías, por los recuerdos, por las lágrimas que nos hicieron gigante el pecho. Ahora quedan los lamentos de otra tarde de sufrimiento agónico, esta vez sin el premio mayor ni la lotería de los penales. España se quedó con el título tras el gol de Ferrán Torres en el tiempo extra.
Cuando todo sale al revés
Nada de lo planificado pareció funcionar en el césped estadounidense. La dupla de centrales terminó lesionada, los pases precisos brillaron por su ausencia y, por primera vez en mucho tiempo, la Selección se vio completamente encerrada en su propio campo. Ni un solo tiro al arco en 120 minutos reflejó la asfixia táctica que impuso España a través de una presión asfixiante en territorio argentino. Jugadores como Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul y Enzo Fernández —quien terminó expulsado sobre el final de los 90 minutos— sufrieron el partido a destajo, obligados al pelotazo largo ante un bloque rival que neutralizó al capitán y redujo las opciones ofensivas al mínimo.
La resistencia del Dibu y el mérito del campeón
Si hubo una razón para estirar el suplicio hasta el alargue fue el gigante de Mar del Plata. El Dibu Martínez firmó un partidazo monumental, coronado con un atajadón a los 90 minutos ante un tiro libre venenoso de Lamine Yamal que le regaló media hora más de vida al sueño argentino. Del otro lado, hay que decirlo con hidalguía: España fue un justo campeón. Con una identidad de casi dos décadas, los europeos elevaron el arte de defenderse mediante la posesión y la presión, encajando un solitario gol en todo el torneo.
El balance de una era
Para la historia quedará la incógnita de cómo hubiera influido el Toro Lautaro Martínez en cancha tras su actuación decisiva ante los ingleses, observando desde el banco las variantes defensivas que dispuso el cuerpo técnico en una tarde donde las piernas dijeron basta. La piel argentina está curtida de cicatrices y glorias; los cuatro años de espera hasta el Mundial 2030 pasarán volando entre la nostalgia y la realidad cotidiana. Por ahora, toca hacer el duelo, abrazar lo construido y agradecerle eternamente a este grupo habernos hecho los dueños del mundo.
Radio Éxito 105.1 | El Valor de la Palabra â¤ï¸ðŸ‡¦ðŸ‡·