PROVINCIALES

25 de diciembre de 2019

Porqué puede emerger la angustia durante las fiestas

Algunos lo llaman livianamente la “depresión navideña”. Pero hay una explicación científica sobre esas reacciones, que son eminentemente humanas y emocionales. Los consejos de los expertos es no encerrarse más de lo que ya estamos encerrados durante todo el año.

Algunos lo llaman livianamente la “depresión navideña”. Pero hay una explicación científica sobre esas reacciones, que son eminentemente humanas y emocionales, y ahí aparece la psiquiatría para echar luz y ofrecer algunas respuestas y sugerencias para “sobrevivir” a esa batahola de sentimientos aciagos.

Para agruparlas, hay causas biológicas y ambientales. De las causas biológicas, afortunadamente los argentinos zafamos: “Las estas nos tocan en verano. Pero en los países del hemisferio norte, que pasan las estas en un crudo invierno, tienen la desventaja del factor biológico, que es un factor depresivo estacional: el frío disminuye la vitamina D, se reduce la serotonina (un neurotransmisor clave del sistema nervioso) y así, las personas están más expuestas (por la condición climática) a deprimirse”, explica el psiquiatra José Domínguez

Pero aparecen, sí, las causas ambientales, que también son culturales. “Dentro de éstas, cualquier situación que aumente los niveles de estrés será un elemento en contra. Entonces, llegan las estas y hay conflictos familiares que emergen, donde estamos delante de familiares directos con los que nos llevamos mal. Las compras de última hora estresan: la gente está revolucionada, el tránsito es una locura... Todos estos elementos son factores estresantes”, advierte el especialista.

Y además, la recordación de las pérdidas, en una angustia fría y dolorosa. “La nostalgia por los seres queridos que ya no están, en estas fechas, es algo crítico para muchas personas. Pensamos más en las personas queridas que no están, que en las que sí están a nuestro alrededor. Las pérdidas recientes, las etapas de duelo en proceso, e incluso las pérdidas que llevan mayor tiempo, también afloran”, dice Domínguez. Lo que debiera ser celebración despierta mucha nostalgia: todos los recuerdos generan angustia.

También las fiestas llevan inevitablemente a poner en la balanza el deber y el haber de todo el año, es decir, a hacer el balance: “Pero en ese balance, ocurre que a pesar de que muchas personas tuvieron un buen año, siempre buscan ver qué fue lo que les faltó conseguir, en lugar de ponderar qué fue lo que lograron. Así, ese balance termina dando siempre negativo”, expresa el médico psiquiatra. Esto provoca desesperanza, angustia, tristeza y desgano.

Pero, ¿cómo “sobrevivir” a este vendaval de emociones en las vísperas de las fiestas? “Hay cuestiones culturales que nos empujan a situaciones incómodas, como por ejemplo, estar con familiares con quienes no nos llevamos bien. Además, hay gente que está realmente sola, y que se ve ‘taladrada’ por los mensajes de consumismo que disparan las publicidades. Esto las afecta peor”, dijo Domínguez.

Entonces, a modo de consejo: “No encerrarse más de lo que ya estamos encerrados durante todo el año. Siempre existe la posibilidad de pasar las estas en otro lado, por ejemplo con amigos, con gente allegada y querida. La idea es tratar de evitar malos momentos con gente con la cual no nos llevamos bien. Y en los casos de una depresión aguda, es cuestión de animarse a no estar solo, y pedir ayuda profesional: esto es muy importante. Porque si tocamos fondo, siempre es más difícil volver a la superficie”, añade el experto.

Fuente::www.diarioellibertador.com.ar

     

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