El problema es más grave entre los adolescentes. La región NEA (con Corrientes) tiene la tasa más alta. Es la primera encuesta en 15 años.

Uno de cada diez de los niños y niñas de 5 a 15 años realizan al menos una actividad productiva, y en el caso de los adolescentes de 16 y 17 años, esta cifra llega al 31,9% a nivel nacional, según un informe que difundió ayer el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). En las zonas urbanas, los trabajos más habituales son los desarrollados en talleres, oficinas o negocios, y en lugares rurales, las tareas de cultivo o cosecha y hasta el ordeñe de animales, mientras entre los adolescentes están más vinculados a la limpieza de casas y elaboración de comidas. El organismo encargado de las estadísticas y la Secretaría de Trabajo y Empleo (ex Ministerio) presentaron los resultados de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (Eanna) que corresponden al período comprendido entre 2016 y 2017. De acuerdo con el relevamiento, el 10% de los niños y niñas de 5 a 15 años de todo el país realizan al menos una actividad productiva y en el caso de los adolescentes de 16 y 17 años trepa al 31,9% a nivel nacional. Los principales motivos que los impulsan al mercado laboral están relacionados con la ayuda familiar y la necesidad de ganar dinero para sus gastos y los de su hogar, asegura el sondeo. La encuesta revela también que las distintas formas del trabajo infantil y adolescente están más extendidas en las consideradas zonas rurales. El trabajo mercantil entre los niños, niñas y adolescentes tiene mayor presencia relativa en las áreas urbanas de las regiones Noroeste y Noreste (lo que incluye a Corrientes), y en áreas rurales de las regiones Pampeana, Cuyo y noreste. El informe puntualiza que las tareas cotidianas para niños y adolescentes en zonas urbanos son en negocios, talleres u oficinas y que a cambio reciben dinero (para el 39,9% de los niños y niñas, y el 37,9% de los adolescentes que desarrollan labores), en tanto la construcción y reparación de viviendas (el 29,5% de los adolescentes). En las adolescentes urbanas tienen más prevalencia el cuidado de niños y personas mayores o enfermas, la limpieza de casas y la elaboración de comidas o productos para vender. En las zonas rurales, más de la mitad de los niños y niñas que trabajan se dedican al cultivo o cosecha de productos para vender (14,2%), el cuidado u ordeñe de animales (14,4%), la ayuda en la construcción o reparación de otras viviendas (11,9%) y la ayuda en negocios u oficinas (11,9%). Las actividades principales entre los adolescentes rurales son el cultivo o la cosecha de productos con fines de venta (15,1%), la ayuda en negocios, comercios o almacenes (12,4%), la construcción o reparación de viviendas (9,5%), la producción de ladrillos (8,9%) y el ordeñe y cuidado de animales de granja o de campo (8,6%). s

  Fuente:www.nortecorrientes.com

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