Ayer informamos sobre un inminente encuentro que reuniría a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner con el ex gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. Para algunos se concretó ayer en un lugar no precisado, aunque otras fuentes dignas de crédito que confirmaron la reunión precisaron que la misma pudo haberse llevado a cabo el día anterior. Lo que está claro es que cuando el río suena es porque agua trae, y los que parecían dos adversarios irreconciliables han abierto en los últimos días canales de diálogo que de profundizarse abrirían un nuevo escenario de cara al 2019.

La iniciativa habría partido del ex gobernador, senador nacional y embajador argentino en el Brasil, a quien se le reconoce una capacidad para acuerdos de esta naturaleza, y una trayectoria dentro del justicialismo con pergaminos como para jugar en las grandes lides.

José Manuel de la Sota, de 68 años, aquilata una larga carrera política. Fue parte de la llamada Renovación peronista junto a Carlos Grosso y Antonio Cafiero, y compañero de fórmula de éste en la interna nacional de 1988 que perdió frente a Carlos Menem que, rápido de reflejos, apenas asumido el Gobierno lo designó embajador en el Brasil. Desde años es un confeso antikirchnerista, con una relación traumática con quien fue su par en el Senado: la ex Presidente. Aun así los que conocen al "Gallego" aseguran que como pocos tiene un olfato de poder digno de destacarse y recuerdan que luego de varios años de distanciamiento con Carlos Menem terminó, al término del mandato de éste, acordando su inesperada candidatura a la Gobernación de Córdoba, con un triunfo que le permitió quebrar una larga hegemonía del radicalismo en la Provincia. El acuerdo, se dijo, comprendía algunos otros aspectos vinculados a los propósitos reeleccionistas de Carlos Menem. Por ese entonces el juez federal de Córdoba, doctor Bustos Fierro habilitaba en un controvertido fallo la posibilidad luego revertida por instancias superiores del Poder Judicial, dejando expedito el camino a la candidatura nunca aceptada por Menem de Eduardo Duhalde. En el medio hubo un intento que a punto estuvo de prosperar en virtud del cual Menem seguiría en la Presidencia, mientras que Duhalde conservaría el control pleno de la Provincia de Buenos Aires, que incluía la designación de los 35 diputados nacionales por el distrito, con excepción de dos de ellos que el riojano se reservaba para sí. Este acuerdo naufragó cuando Chiche Duhalde pateó el tablero, abriéndose una sórdida disputa en medio de la campaña electoral del '99 que llevó a la Presidencia de Fernando de la Rúa.   POSIBILIDAD  EN CIERNES   La posibilidad de un entendimiento entre Cristina y De la Sota aún está en ciernes. Interesa a ambos, aunque aún queda mucha tela por cortar. Algunos aventuran que la intendente Magario podría secundar a De la Sota en el binomio presidencial y que la propia Cristina podría salir al ruedo en la Provincia de Buenos Aires. Por ahora el acercamiento revelaría cierta vocación de dos de los actores más relevantes de la geografía peronista para encontrar una alquimia que canalice el creciente voto antimacrista que revelan los sondeos. De la Sota es un peso pesado si los hay. En 2007 con un 48 por ciento de imagen negativa logró un tercer mandato a gobernador imponiéndose sobre Oscar Aguad y Luis Juez. Todos los sondeos anticipaban la derrota del peronismo cordobés, pero la astucia y el profesionalizado trabajo de De la Sota lo llevaron a un nuevo triunfo. En los hechos, el justicialismo gobierna ya hace 19 años la provincia mediterránea y con el caudal electoral que tiene el segundo distrito electoral del país, es un actor central en un proceso electoral. Los roles están repartidos entre el "Gringo" Schiaretti y José Manuel de la Sota. Schiaretti pretende seguir gobernando Córdoba y a partir de ello allana el camino a cualquier aspiración de De la Sota que no amenaza sus propias aspiraciones. Aun así de tanto en tanto resurgen versiones de una posible vuelta del Gallego a sus aspiraciones locales, quizás como mecanismo de reaseguro del acompañamiento sin cortapisas de Schiaretti, interesado en consolidar al justicialismo cuando tendrá frente a sí a un Ramón Mestre que ya no puede volver a ser reelecto, o a Mario Negri, el presidente del bloque de Cambiemos en la Cámara baja o a quien es el preferido del presidente Macri: el ex árbitro de fútbol Héctor Baldassi.   Fuente:www.diarioellibertador.com.ar

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